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El Club Deportivo Walter Ferretti cayó anoche 2-1 ante el Club Deportivo Plaza Amador de Panamá, en el estadio Rommel Fernández, dejando al conjunto local el boleto a semifinales de la Liga Concacaf. Los canaleros, con goles en los primeros minutos de cada tiempo, frenaron al equipo nicaragüense que, pese a empatar (1-1) antes de que cayera el telón del primer tiempo, vieron cómo se les escapaba de las manos la posibilidad de seguir haciendo historia en este certamen, después de haberlo hecho siendo el primer equipo pinolero en avanzar a cuartos de final, con dos triunfos de forma consecutiva.

El conjunto local fue de inicio mejor que los rojinegros, dominando la pelota, moviéndola con fluidez y teniendo una visión clara de lo que deseaban lograr. Tan pronto como en el primer minuto, el colombiano José Murillo prendió de bolea el esférico desde fuera del área, cruzado, imposibilitando a Denis Espinoza, quien pese al mayúsculo esfuerzo que hizo para intentar llegar al remate no pudo evitar la anotación.

La dinámica del Plaza Amador se extendió hasta el minuto 20, mantuvo al Ferretti en su propia área, llegaba insistentemente a línea de fondo, pretendía hacerle más daño al conjunto pinolero con centros envenenados, exigiendo al máximo a la zaga ferretista. Conscientes de la necesidad de tener la pelota para hacer retroceder al rival, los rojinegros comenzaron a salir con pelota dominada, aprovechando la velocidad de Jessie López por el sector derecho.

Erick Lazo, novedad en el once titular del estratega Flavio Da Silva, fue el soporte de López actuando como extremo por la derecha. Ambos provocaron los primeros desajustes en la defensa del equipo canalero, tal como al minuto 25, cuando el atacante ferretista llegó a línea de fondo y colgó un centro al área que buscaba a Yosimar Amador, pero este último no pudo ganarle en el salto al central Algish Dixon.

El propio Yosimar dispuso de una de las ocasiones más claras al 28’, sacando un disparo de media distancia, obligando al arquero a lanzarse hacia su costado derecho para contener el remate. Hasta entonces, el Ferretti comenzaba a presentar mejores propuestas, pero el Plaza Amador era un fortín en zona defensiva. Pero cuando parecía que nada podía salirle mal a los locales, apareció Robinson Luiz con esa velocidad y buen amague que lo distingue para forzar una falta dentro del área. El jugador carioca, al que el estratega Da Silva utiliza como enlace y no como delantero, que era su posición habitual cuando llegó al futbol nicaragüense, pisó el área, se quitó a un defensa antes de encarar a otro y tras superarlo recibió una patada desde atrás que le cortó el avance, pero el árbitro central pitó la pena máxima. Como era de esperarse, Bernardo Laureiro se encargó de convertirlo en gol (40’) con un disparo potente al lado derecho del arquero, quien se lanzó hacia su izquierda.

Retoman el protagonismo

Regresando de los vestidores, Flavio Da Silva realizó su primera modificación sacando a Erick Lazo e ingresando a Carlos Membreño, un jugador más defensivo que ayudara en labores de recuperación y destrucción de jugadas. Sin embargo, el club local se apoderó del esférico, como en el inicio del encuentro y casi siempre sabía cómo llevarlo a campo contrario. En ese ejercicio, el Plaza Amador encontraría el gol de la calma.

Tras una jugada que comenzó Murillo un par de metros antes del área grande, el goleador colombiano asistió a Rodríguez y este sacó un trallazo de pierna derecha y pese que el “Pulpo” lo interceptó, dejó un rebote y Ernesto Sinclair solamente llegó a empujar el balón para establecer el 2-1, a la postre definitivo. Para infortunio de los nicaragüenses, Cristian Gutiérrez fue expulsado al minuto 75’ y Da Silva debió lidiar con la desventaja numérica.

Anoche, los rojinegros se despidieron de la Liga Concacaf con la frente en alto, demostrando ser un rival complejo, permitiendo en el torneo tres goles y anotando seis. A pesar de la derrota ante el Plaza Amador, los guerreros rojinegros ya escribieron un capítulo dorado en su historia, siendo el primer club nicaragüense en ganar un partido en este torneo, el primero en ganar dos de forma consecutiva y mejor que eso: el único en estar invicto después de tres desafíos.