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Ganó Rivas 8-0 y está en la final. Matagalpa, amordazado y atado, no pudo ni gemir y quedó eliminado a la orilla de su ligero favoritismo. Imposible sobrevivir a ese pitcheo sin hit ni carrera de Pedro Torres completado por Jensy García y el demoledor ataque sureño que fabricó ocho carreras en el propio inicio del juego. Obviamente, Rivas no necesitó hacer algo más, pese a que tuvo la posibilidad de noquear en el séptimo con dos a bordo y solo un out. Con el dominio del zurdo Torres y la pesada carga de forzar una gigantesca remontada, Matagalpa no pudo escapar a la muerte de sus esperanzas. Se necesitaba algo milagroso, y eso no ocurrió.

Como en el corrido mexicano, Matagalpa no tuvo tiempo de montar en su caballo, porque los sureños, pistolas en mano se volcaron sobre ellos y los acorralaron. En ese primer inning, el pitcheo matagalpino se derrumbó tan estrepitosamente, que no quedó piedra sobre piedra. Con la sorprendente arremetida de ocho carreras, el Rivas dejó resuelta una ecuación considerada difícil, y terminó sometiendo a un adversario calificado previamente como favorito, asestándole tres estocadas en cuatro juegos. Visto desde cualquier butaca, el avance del Sur, es justo, sin margen para el menor cuestionamiento. Sobrevive el equipo que funcionó mejor frente a las exigencias.

Cañoneo destructivo.

Dos triples limpia bases disparados por Luis Montealto y Bryan Ruiz contra el abridor y perdedor Berman Espinoza y el primer relevista que no pudo sacar out, Jeffrey Sánchez, y el cohete cierra ataque de Carlos Vanegas, impulsando la octava carrera, aturdieron tanto al equipo de Matagalpa, que sus bateadores lucieron indefensos frente a los lanzamientos del zurdo Pedro Torres, quien no permitió imparable por ocho entradas.

Ni una amenaza seria por parte del desvanecido Matagalpa. Su primer embasado fue Fausto Suárez por error de Dávila en el inicio del cuarto inning sin out, pero Torres inutilizó con roletazos para forzar en segunda base a Daniel Hernández, Johnny Trewin y Evert Andino, precisamente la parte gruesa de la alineación. Una base por bolas a Suárez en sexto con dos outs, y otra a Enmanuel Treminio en el octavo, también con dos fuera, no alteraron el sistema nervioso de Torres, que con ocho ponches en las ocho entradas que trabajó por la regla de pitcheo, salió ileso atrapando la admiración de todos.  

El zurdo, estudiante de cuarto año de ingeniería, no olvidará el gran fildeo del jardinero izquierdo Yeltsin Solís viniendo hacia delante y deslizándose sobre el batazo con cara de imparable conectado por el emergente Yerwin Valdivia en el séptimo. Después de ocho ceros con el bateo de Matagalpa enmudecido, el derecho Jensy García, entró por Torres para trabajar el noveno inning y terminó de cerrar puertas sacando los últimos tres outs a un equipo que parecía fantasmal, totalmente inutilizado, sumergido en la nada.