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Como en las películas, el guerrero enfrenta su último desafío para que la historia tenga el desenlace épico que espera la platea. Así debe interpretarse lo que ocurrirá esta noche en el StubHub Center de Carson City. Miguel Ángel Cotto (40-5 con 33 KO) va en busca de su sexto título universal —el vacante cinturón superwelter de la OMB— en la que posiblemente sea la penúltima batalla de su carrera, contra el japonés Yosihiro Kamegai (27-3-2 con 24 KO).

En la perspectiva previa, no parece ser Kamegai aquel rival que pudiera comprometer la victoria del boricua. Pero, en esta oportunidad, hay factores que por sí solos alcanzan para modificar la certeza de cualquier previsión y transformar lo presumible en un enorme signo de interrogación. El Miguel Ángel Cotto que subirá en la noche del sábado al ring ya no es el de sus grandes batallas. 

Es un excampeón aburguesado, que ha ganado mucho dinero y lo ha invertido con sabiduría. Es un excampeón ya metido de lleno en su faceta de empresario y por sobre todas las cosas en su papel de jefe de familia, que por esa misma familia ha comprendido que llegó la hora de colgar los guantes, aunque antes debe responder por los compromisos que le exige su legado. Terminar su brillante carrera como campeón parece ser el mayor compromiso.

Pero no resultará fácil cumplir. Le faltará hambre, le faltarán ganas, deberá superar la inactividad y solo le guiará el compromiso de los grandes guerreros, «vencer el último desafío». Kamegai es lo contrario. Esta batalla es aquella oportunidad que nunca tuvo por hacer historia y llegar al primer plano en un viaje sin escalas. Ya dijo el japonés que no solo tiene las herramientas para derrotar a Cotto, también cuenta con la experiencia necesaria y el solo hecho de enfrentar a un rival como Cotto ya es suficiente motivación para dejar todo en el cuadrilátero.

¿Lo conseguirá Kamegai? 

Yoshihiro Kamegai es un púgil agresivo y que contradice en sus peleas la diferencia que suelen hacer con sus largas extremidades. Le gusta achicar e intercambiar en la media y la corta distancia, por más que por momentos descansa repitiendo el jabeo y buscando sorprender con golpes largos, por afuera y a la zona media. Su ADN es típico del acosador: pone presión y tanto recibe como lanza buscando hacer daño en el tú por tú.

Su golpe estrella es el gancho en todas sus variantes y con las dos manos. El más peligroso es el que coloca con la derecha por afuera y a la parte baja de las costillas. Ese instrumento lo utiliza con mucho criterio y efectividad en todas sus peleas. Lo mismo con el gancho de izquierda al mentón cuando consigue romper el cerco defensivo. Su guardia es al extremo rústica: bloqueo total arriba para proteger el rostro con los dos antebrazos y el resto “bien gracias”. Kamegai, en realidad, es un típico “kamikaze”: se cierra mientras avanza sobre el rival y cuando logra la distancia, inicia la ofensiva con el jab de izquierda para soltar por detrás el gancho.

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