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Perder el juego, pese a realizar una labor de seis entradas completas  y solo dos carreras limpias, limitando a cinco imparables al adversario y consiguiendo ponchar a siete bateadores, debe ser una injusticia. Le sucedió a Erasmo Ramírez, quien a pesar de conseguir su cuarta apertura de calidad de forma consecutiva, no pudo lograr su sexta victoria del año, al contrario, desmejoró su balance a cinco triunfos con cinco reveses en el juego que los Marineros de Seattle cayeron 4-0 ante los Orioles de Baltimore. 

El solvente picheo de Erasmo no fue suficiente para conducir a Seattle a la victoria, siendo el principal responsable de esto Dylan Bundy (13-8), el abridor de los Orioles, quien en nueve episodios completos limitó a solo un imparable a la ofensiva de los Marineros. 

Confiado

Al subir al montículo del estadio de Baltimore, Erasmo lucía seguro, como quien tiene la certeza de estar próximo a forjar un gran trabajo. No era para menos, pues frente a él estaban los Orioles, equipo que apenas le bateaba para .217 en siete entradas como relevista. Pronto se encargó de lanzar la primera advertencia sobre sus pretensiones de mostrarse dominante como en sus tres salidas anteriores.  

Su primera víctima fue Tim Beckham, a quien ponchó tras llevarlo a la cuenta máxima. Luego dominó mediante roletazo a la tercera base a Manny Machado, pero no pudo contra Jonathan Schoop, quien le descifró una recta de dos costuras y con un solo swing de esos que impresionan puso el 1-0 en la pizarra. No era de extrañarse este bombazo del intermedista de Baltimore, pues llegó al encuentro como el líder del equipo en jonrones conectados con 28.    

Ese fue todo el daño que pudieron hacerle en el inicio del encuentro, pues luego, logrando agigantarse lo necesario, logró frenar a sus rivales. En la segunda entrada lució inmenso, logrando retirar en fila y con gran autoridad a los tres que enfrentó. Tray Mancini, hombre de gran peligro cuando de batear se trata, falló en elevado al jardín derecho, mientras que el peligroso Chris Davis y el artillero Wellington Castillo fueron eliminados por la vía de los strikes.

Sale del peligro 

Una entrada más tarde, mostró una versión vulnerable de su picheo y se metió en serios problemas. Tras dominar en roletazo a la antesala a Craig Gentry, los bombarderos Seth Smith y Tim Beckham le conectaron sencillos consecutivos, situación que se volvía alarmante al tomar en cuenta que seguían Machado, Schoop y Jones, tres bateadores de sumo cuidado. Sin embargo, no había otra opción que fajarse y evitar a cualquier precio que los Orioles ampliaran la ventaja. Lo hizo, no sin antes pasar apuros. Dominó por elevado a los jardines a Machado, llenó las bases con pasaporte a Schoop y se escapó de la fatalidad ponchando a Jones.   

A la cuarta entrada regresó exhibiendo su dominio, mostrándose como un tirador implacable, capaz de reducir a la inutilidad aun al más bravo de los bateadores. Ponchó de forma consecutiva a Mancini y Davis, dos con etiqueta de matadores, y dominó en línea dentro del cuadro a Castillo. 

En el quinto volvió a meterse a problemas, pero la defensiva de los Marineros supo ayudarle. Abrió el episodio dándole base por bolas a Gentry, pero dominó a Smith en un roletazo útil para forjar una jugada de doble matanza. Acto seguido golpeó a Beckham, quien para fortuna suya fue atrapado mientras intentaba robar la segunda base.

Machado lo descifra

Fue hasta en la sexta entrada que Erasmo volvió a ser castigado por el bateo de poder de los Orioles. Esta vez fue Manny Machado quien le sacó la pelota del estadio. Con cuenta de dos envíos buenos y ninguno malo, el antesalista supo descodificar el cambio de velocidad de Erasmo y con un swing de estremecedora violencia modificó el marcador a 2-0. El rivense siguió en la colina para completar el episodio y salvo un doble de Adam Jones no recibió más daño. En el séptimo no salió, se quedó en el dogout con la tristeza de no haber conseguido la victoria, pero con la satisfacción de haber forjado otra apertura de calidad.