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La llegada del chavalo francés de apenas 20 años Ousmane Dembélé al Barcelona, como se esperaba, ha sido ruidosa entre la desesperación que aguijonea al ahora equipo de Valverde. Pero por mucho ruido que provoque, no es Dembélé el jugador que podría funcionar como una fotocopia de Neymar, por la sencilla razón que aún admitiendo que se trata de un buen jugador atravesando por el natural proceso evolutivo, no es una aproximación del brasileño.

No creo que el Barcelona haya considerado que eso era posible cuando lo contrató. Seguramente tendrá que tomar más tiempo que el utilizado por Neymar para crecer, para llegar a ser realmente desequilibrante. Sale Dembélé del Borussia Dortmund después de marcar 10 goles y realizar 22 asistencias, con su futuro inmediato girando alrededor de algunas posibilidades, esencialmente la de funcionar como extremo. No hay duda que será útil y quizás hasta incidente.

Aprovechara Messi

Tiene la ventaja que se moverá junto a Messi, sacándole provecho a frecuentes conexiones con “olor a gol”, una ventaja que Neymar no ha extrañado en el París Saint Germain, pero que multiplicará las proyecciones de Dembélé y lo hará crecer como artillero, sin ser el restaurador del tridente. Quienes esperen eso van a desembocar en lo frustrante. Valverde ha dicho sensatamente que solo espera que Dembélé sea Dembélé, no Neymar, considerado solo detrás de Messi y Cristiano en las valoraciones.

No es Dembélé la solución a los problemas del Barsa, como no lo fue Neymar, quien jugó LaLiga y la Champions, torneos perdidos por los azulgranas con rendimientos irregulares. La agilización de un mediocampo que perdió creatividad y capacidad para meter más tiempo en el área a sus cañoneros, y la solidez y flexibilidad que necesita una defensa, que está mostrando a Piqué ser superado en rapidez y necesitado de más precisión para los cierres, y que sigue flaqueando por los laterales, sobre todo por el derecho.

Se busca algo más

Se habla de Coutinho y hay rumores alrededor de Di María. Ambos son necesarios en la reconstrucción del Barcelona, ahora que la cantera ha dejado de ser productiva y que el Barsa lamenta haber contratado a tantos que están pasando de noche, sin ofrecer aportes significativos, haciendo de Umtiti una saludable excepción. El debut de Dembélé atrapa la atención. Cuidado con el manejo de la ansiedad. El muchacho no es fabricante de milagros y es obvio que el equipo catalán necesita algo más para volver a darle forma a grandes pretensiones.