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La selección argentina al mando de Jorge Sampaoli entrenó ayer en Buenos Aires, para el duelo del martes ante Venezuela, obligada a ganar tras el deslucido empate sin goles frente a Uruguay, y todavía fuera del Mundial de Rusia-2018.

El plantel realizó trabajos en espacios reducidos y movimientos de ataques en el predio de la Asociación de Futbol Argentino (AFA) en Ezeiza, 30 km al sur de Buenos Aires, donde volverá a entrenarse hoy por la tarde.

Argentina viene de capa caída tras obtener el jueves un empate sin goles en su visita a Uruguay, en Montevideo, en el debut oficial de Sampaoli como seleccionador albiceleste.

Ni la magia de Lionel Messi alcanzó a sacar del letargo a la albiceleste que sigue quinta en la tabla de clasificación a falta de tres fechas y por ahora condenada a buscar su boleto en la repesca frente a un rival de Oceanía.

Sampaoli, que había ganado un amistoso ante Brasil (1-0) y otro ante Singapur (6-0), innovó ante Uruguay con figuras jóvenes, dejando de lado a históricos como Javier Mascherano, una fórmula que tampoco funcionó.

Para enfrentar a Venezuela no contará con el suspendido Gabriel Mercado cuyo lugar puede volver a ocupar Mascherano, en tanto Ever Banega puede entrar por Guido Pizarro y Lautaro Acosta por Marcos Acuña, según los cambios que se perfilaron en el entrenamiento de este sábado.

Esta tarde se espera el arribo de la selección venezolana que viene de anotarse un empate 0-0 ante Colombia, que es segunda en la tabla.

La Vinotinto no contará con su capitán Tomás Rincón, suspendido por acumulación de amarillas, y Arquímedes Figuera (Universitario, Perú) se perfila como una de las alternativas para cubrirlo.