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Johan Bonilla es un jugador costarricense que se integró en el presente torneo a las filas del Cacique Diriangén, bajo la modalidad de préstamo. En lo que va del presente torneo, ha destacado por su futbol vistoso, técnico y desequilibrante.

Bonilla asegura que su pasión por el futbol ha sido tal que no podía caminar cuando ya gateaba con el balón pegado a la cabeza. Sin embargo, fue a los 4 años cuando lo inscribieron en una escuela de futbol y a los 6 fue integrado a las divisiones menores del Saprissa. 

En cuanto a qué lo motivó a jugar futbol, asegura que eso es algo con lo que se nace y que un aliciente fue el hecho de que su papá y sus tíos fueron jugadores profesionales.

Su posición natural es jugar de 10, como enlace, aunque reconoce que ha jugado también como contención y como media punta, pero la mayor parte de su carrera la ha desarrollado desempeñándose en el ataque.

Su formación futbolística desde pequeño la hizo casi toda en Saprissa y a los 14 años estuvo en Qatar, en la academia Aspire Football Dream, aunque luego volvió a Saprissa. 

Entre los grandes sueños que ha visto cumplidos está que a los 16 años realizó una pasantía con las inferiores del Valencia, en España. Tras esa experiencia volvió a Saprissa y su debut en primera división fue en Uruguay.

Jugador explosivo

Después lo contrató el club Sport Herediano, al que aún le pertenece y el cual lo mandó en calidad de préstamo al Cacique Diriangén. Su principal fortaleza considera que es ser un jugador muy técnico, aunque también comparte que tiene buen cambio de ritmo. 

“Soy muy explosivo cuando arranco, considero también que tengo buen remate al marco. Soy un jugador tácticamente muy ordenado y gracias a Dios me ha ido bien, tengo gol y asistencia. Mi carencia más que todo es el salto, cuando uno tiene que ir arriba a cabecear, y la marca, he trabajado mucho esas cosas y las he mejorado un montón”, comparte.

Integrarse al Diriangén asegura que fue un paso muy importante que tomó con mucha motivación y dijo que todas las cosas que hace las ve como un reto, por lo que desde que supo que iría a Diriamba se mentalizó para trabajar duro y dar su mejor versión.

“Te soy sincero, no me esperaba un futbol tan mejorado acá, sí sabía que estaba en ascenso, pero no esperaba tan buenos jugadores, hay mucho potencial acá. El equipo de nosotros está integrado por buenos jugadores entonces eso me motiva más porque me ayuda a mejorar, máxime que Diriangén es el equipo más grande acá y eso es algo que se respeta más, porque nunca ha descendido y por eso se respeta. Es una oportunidad que puede ser para mí como un trampolín para mejores cosas”, señala.

También afirma que cuando vino sabía que le iban a exigir más por ser extranjero, por ello lucha para ser el mejor en cada entrenamiento y en cada partido. “Vine para ayudar lo más que se pueda a Diriangén y para ello tengo buenos compañeros”, concluyó.