Edgard Tijerino
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México, DF
De pronto, frente al televisor de mi habitación en el Hotel Segovia, yo estaba esquivando golpes y buscando cómo contragolpear mientras presenciaba la Conferencia de Prensa en la que Nery Castillo, integrante de la Selección mejicana de fútbol, atacaba furiosamente al periodismo deportivo azteca acusándolo de ignorante, mal intencionado y vergonzoso.

Antes, Pavel Pardo, otra de las figuras del equipo, había dicho que el periodismo de Récord, una publicación diaria de gruesa circulación, era amarillo, actualizando el señalamiento hecho por Rafa Márquez del Barcelona, sobre lo negativo que es para el fútbol mejicano el tratamiento de la crónica deportiva casera.

No hubo forma de controlar a Nery, quien juega para el equipo Shakthar de Ucrania, y fue criticado por reportarse tarde y haber dejado de brillar desde hace un buen rato. Castillo llegó encendido y explicó que el atraso se debió a que no se pudo realizar una conexión de vuelos, no por indisciplina.

“Me critica alguien que no ha jugado fútbol. En Brasil, comentan Careca y Romario, que sí saben lo que dicen. En Argentina también, pero no aquí”, dijo Nery antes de gritarle a un reportero de Milenio: “A ver, decime dónde has jugado. ¿Cómo vas a saber?”, y continuó hasta retarlo a golpes, porque le respondieron “de fútbol sabemos más que tú. Me gustaría ver cómo elaboras una nota”.

Castillo volvió a encenderse mientras Pardo trataba de calmarlo diciéndole “el que se enoja pierde”, cuando la transmisión en vivo fue cortada. “Sólo saben ser negativos”, gritó Nery con sus puños crispados. En la edición de la mañana, en su portada, Récord tituló: “Amarillos, rojos o verdes, ¡Ganen!”, y adentro en su información principal con letras bien grandes en verde y rojo: “Cállennos con una victoria”.

Un viejo pugilato, producido por la alergia a las críticas, hizo estallar a Nery, colocando sobre el tapete el evidente nerviosismo que aguijonea a los jugadores mexicanos frente al duelo que sostendrán mañana con Costa Rica ante más de 100 mil en el monumental Estadio Azteca, con todo el país pendiente de cada maniobra, de cada posibilidad, listo para rugir.

Howard Cosell, quien nunca peleó, fue crítico de Alí con quien finalmente cultivó una gran amistad; Jim Murray no tiene registros en box scores, pero fue largo tiempo el mejor analista de ese deporte; Fernando Gómez ha sido uno de los más brillantes cronistas de boxeo de México, y obviamente luce mejor como comentarista que Olivares y Julio César Chávez. Se trata de aprender el deporte, continuar estudiándolo y llegar a dominarlo, para aplicarle los recursos periodísticos adquiridos con la destreza que te facilita el talento.

El periodismo mexicano exige de acuerdo a la gigantesca inversión que se hace en el fútbol y una vieja y extensa historia carente de brillantez, con el agregado de haber perdido el reconocimiento como gigante de la Concacaf. Nery, Pavel y Márquez deberían estar claros de eso.

Ya veremos cómo funciona el equipo de Ericksson frente a Costa Rica mañana.