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Ariel “Panal” Delgado y sus leones han sufrido mucho frente a la bravura de los sureños, que se han mostrado desprovistos de todo temor y capaces de hacer valer su atrevimiento, en cada uno de los juegos, solo golpeados en el quinto inning de la primera batalla. Ariel quiere evitar el séptimo juego, aun estando programado en León. Siente la necesidad imperiosa de resolver la final hoy en Rivas, y con ese propósito, aún sin batear lo suficiente, tiene listo a Wilton López, su “as” de la colina, un fabricante de ocho ceros superando dificultades en el tercer duelo que se extendió a once entradas, ganándolo León casi desfalleciendo.

En un beisbol pequeño como el nuestro, un ex big leaguer no se siente en desventaja porque va a lanzar en Rivas. El brazo derecho de Wilton es respetado en cualquier rincón del terruño. Incluso trabajando desde el fondo de un pozo con alacranes, Wilton es favorito para prevalecer, y eso lo sabe el mánager sureño Eloy Morales, quien puede exclamar, no indiferente pero sí inyectado de optimismo, “¿y qué?”, pensando:  “¡acaso no hemos demostrado ser del mismo tamaño que ellos en esta serie!”. Lo cual es cierto.

Presión sin producción

La diferencia en el quinto duelo que le proporcionó ventaja al León, facilitándole la posibilidad de rematar hoy si Wilton López responde a la exigencia del momento, estuvo en pequeños detalles, porque el nerviosismo fue igual para los dos. En cinco de los ocho innings, Rivas embasó a su primer hombre contra Fidencio, que no estuvo en su mejor forma, incluyendo dos veces el agregado de otro corredor sin out en los episodios 1 y 2. Solo una vez, en el quinto, Fidencio no vio adversarios en las bases.

Pero Rivas, que disparó 8 hits, uno más que León, cometiendo cada equipo un error, no pudo sacar provecho de mejores opciones y perdió 3-2, dejando dos a bordo en el noveno. Frente al tablero de este ajedrez, Eloy es quien presiona y “Panal” quien trata de manejarse en la defensa. No era eso lo sospechado, pero una vez más, contradiciendo a Diógenes, se comprueba que en deportes, sobre todo en beisbol, no hay nada escrito. No vamos a negar que tener a Wilton enfrente representa una gran ventaja, aunque no lo fue en el tercer partido por el desempeño de Marlon Altamirano, antes que Levis Montiel y Jensy García blanquearan a los rugidores.

El bateo trabado

Reservar a Wilton para el juego 7 era algo imperdonable, consciente “Panal” que de extenderse la serie a su máximo recorrido, podría sentirse bajo una terrible presión, aún teniendo a Joaquín Acuña. Los dos equipos siguen sin batear. Hasta Olivas, que se había mostrado encendido, se fue de 3-0 en el quinto juego cortando racha. Raramente, Montealto no parece estar viendo ni una pelota de baloncesto, Rizo y Sevilla se han trabado, y Meza no ha podido soltarse. Para producir se necesita de un boleto, un machucón, una jugada de escogencia y algún estornudo. ¡Qué difícil está anotar!

Con sus puños crispados, recibe Rivas al León, que colocará sobre el tapete pistola en mano a Wilton López. ¿Y qué? Eso no arruga al equipo sureño, capaz de sacar fuerzas de flaquezas y fajarse con posibilidad de imponerse. León es favorito por supuesto, pero cuidado, no le pongan sello. Esa incertidumbre es el gran atractivo.