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El hit de Carlos Vanegas impulsando a Brian Ruiz para dejar en el terreno a los rugidores y forzar el séptimo juego, detuvo las lágrimas de un destrozado Bayardo Dávila, quien olvidó su fatal error que cambió el out 27 por el empate 1-1, para salir desde el centro de la tierra,  y gritar su resurrección a pulmón abierto. Rivas estaba con vida triunfando 2-1 en el décimo, y él también. Era lo justo.

Así que Rivas puede ser campeón hoy. Pueden creerlo. Contra pronósticos, el equipo sureño vencedor de los rugidores anoche, pese al sufrimiento extremo, ha logrado llegar a un duelo cumbre, impredecible, utilizando su extra de agallas y mostrando mayor atrevimiento y confianza que los rugidores, drásticamente reducidos a la inutilidad hasta el error de Dávila. No era lo esperado de acuerdo a los cálculos previos, pero es lo que ha ocurrido en el llano de los imprevistos. No ha resultado cierto que León era más en casi todo.

El drama estremecedor

Ese silencio de la multitud sureña cuando Bayardo Dávila botó la pelota bateada por el emergente Juan Diego Martínez, malogrando el último out del sexto juego, se aproximó al silencio del funeral de cualquiera de los faraones, o de los césares; en tanto el ruido en la barra leonesa con el hit borra desventaja disparado por Arnold Rizo, fue el de los claros clarines, capaces de abrir la tapa de un ataúd y permitirle levantarse a un muerto. 

El juego se había empatado 1-1, con la mayoría de radios y televisores, apagados en León, pensando en comprar boletos al amanecer de hoy, mientras Rivas se sentía estremecida por un escalofrío macabro. El hit de Carlos Vanegas impulsando a Ruiz, quien abrió con hit el cierre del décimo y avanzó a segunda por sacrificio de Donald Guzmán, hizo regresar a los leones al valle de la amargura, condenándolos a un juego decisivo.

Lo insospechado

¿Qué podía ser lo menos sospechado al ponerse en marcha el juego? Seguramente que Wilton López fuera golpeado temprano, y es lo que ocurrió después que León no supo aprovechar dos boletos otorgados por el zurdo Pedro Torres en la parte alta del primer episodio. Con dos outs y bases limpias, sin amenaza a la vista, un hit de piedra con brinco de liebre asustada, burlándose del intermedista Cortez, le permitió circular a Víctor Duarte. Hit de Félix Castillo al center provocó un tiro innecesario a tercera que Marvin Martínez dejó escapar. Duarte continuó su proyección y anotó la carrera que adelantaba al Rivas 1-0, agitando las pobladas tribunas.

Wilton sobrevivió a otra seria dificultad en el segundo inning, cuando Montealto salió de la oscuridad disparando un hit abridor y fue a segunda aprovechando un machucón que se desvió frente al guante del pitcher felino. El sacrificio escrito de Dávila colocó a dos sureños en posición anotadora, pero Wilton ponchó a un indefenso Santiago Jiménez en lo que fue un out clave, inmovilizando a los corredores. Dominado Vanegas, se esfumó la posibilidad del 2-0.

León se veía desarmado

En el cuarto, Rivas casi vuelve a herir el pitcheo de Wilton, siendo salvado por un estupendo disparo de Arnold Rizo desde el jardín central. Yeltsin Solís abrió con hit obligando a Wilton a quitarse el brazo derecho para revisarlo, porque algo extraño estaba pasando. El sacrificio previsto llevó a Solís a segunda y cohete de Brian Ruiz al centro, aceleró el sprint de Solís hacia el plato. La intercepción hacia delante de Rizo fue apropiada y su tiro al plato, certero.  Ese out, volvió a evitar el 2-0.

León, con cero en contundencia, estaba dando la impresión de estar utilizando bates de quesillo, cuando en el quinto, pareció cambiarlos por los de aluminio. Bryan Ruiz tuvo que correr desesperadamente hacia atrás, para atrapar un pelota empujada por Darwin Sevilla, con cara de extravases, y con dos outs, Marvin Martínez colocó una pelota lanzada por Torres en el rincón del jardín izquierdo, muy bien fildeada por Yeltsin Solís. Quienes creyeron que era una señal, se equivocaron, León volvió a sumergirse en la inutilidad reducido a dos hits en siete entradas.

El error de Dávila les devolvió la vida un rato con la pizarra 1-1, pero la estocada de Vanegas, los derrotó, dejándolos mal heridos, vulnerables para hoy.