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Hay muchas incógnitas por resolver para Román “Chocolatito” González. El muchacho del barrio La Esperanza, se juega esta noche su futuro ante el campeón tailandés Srisaket Sor Rungvisai, el hombre que le borró la sonrisa al nica y a un pueblo, destronando al mejor boxeador del mundo, manchándole su invicto en medio de un escándalo producido por tres jueces que otorgaron en marzo una decisión ilógica en Nueva York. 

¿Podrá volver a ser el mismo Román que lució monstruoso contra Akira Yaegashi o Brian Viloria? ¿Habrá sido positivo reconcentrarse dos meses en Japón? ¿Responderá Sendai Tanaka a la exigencia que implica dirigir a un cuatro veces campeón mundial? ¿Podar “Chocolate” hacer los ajustes necesarios para no ser un blanco de los constantes cabezazos de Sor Rungvisai? ¿Retomará la escuela de Alexis Argüello, la que le enseñó a disparar con maestría esos ganchos y upper en combinaciones largas de hasta seis golpes? Esas incógnitas solamente González tiene la capacidad de responderlas hoy en el StubHub Center de Carson, California.

Debe convencer

No solamente se trata de ganar y recuperar el título, es importante valorar las formas en que pueda conseguirlo. Desde su ascenso a las 115 libras, Román ha mostrado un decrecimiento tangible en su fortaleza, siendo castigado terriblemente por Carlos Cuadras y Sor Rungvisai. Eso es debido a que no se puede pelear con el mismo tren de ataque que dio resultado en 105, 108 y 112.

 Y no se trata de que esta noche se deba esperar a un Román diferente. El nica lo tiene todo, un boxeo fantástico, una defensiva solvente y una capacidad impresionante de tirar golpes como una locomotora sin poder ser frenada. Pero los ajustes son necesarios, más contra un rival como Sor Rungvisai. González no puede cometer errores como en marzo, cuando se quedó en la línea de fuego por mucho tiempo, tratando de imponerse en fortaleza, centrando su golpeo a la cabeza, siendo muy frontal, lo que significó exponerse a esos terribles choques de cabeza.

Ajustes necesarios

¿Qué debe cambiar? Los ajustes de Román son sencillos. Hacer más movimientos laterales, utilizar más el jab, sobre todo recordar que al estar enfrentando a un zurdo, puede lastimar con la mano derecha, pero sin duda lo más importante es darle continuidad a esos ganchos a la zona hepática, es la clave principal para ganar por nocaut. González sabe que pegándole en la cabeza al tailandés jamás podrá tumbarlo, si centra su ataque arriba, volverá a sufrir.

¿Es Román capaz de ganar si realizar ajustes? Claro que sí. Con todo y las fallas que tuvo en Nueva York, ganó sin objeciones y puede volver a hacerlo con esa misma estrategia. Pero no es lo mejor ni lo más sano. Si cuenta con una gama de recursos extraordinarios debe tener la suficiente capacidad para reinventarse y triunfar con menos apuros y más claridad.

El factor Tanaka 

Lo que haga Tanaka en la esquina estará bajo la lupa en cada round. El japonés tiene en sus manos el mayor diamante en bruto de su carrera como entrenador. No necesita cambiarle su estilo, solamente darle las indicaciones necesarias. Si en 47 combates, Román lució imperial con un grupo de entrenadores nacionales sin tener que recurrir a la mano extranjera, uno cree que con el japonés, quien tiene una trayectoria de más peso, “Chocolate” tiene que ser el mismo que brilló ante Viloria o Yaegashi.

No será una pelea fácil. Seguramente desde el campamento del tailandés también valoraron hacer cambios. “Esta vez la revancha será distinta, no espero nada nuevo de Román”, ha dicho Srisaket con una confianza exuberante capaz de contagiar a un incrédulo. Lo cerrado que pueda ser el combate dependerá en gran parte de lo que haga Sor Rungvisai con ventaja en peso, poder y aguante. 

La mesa está servida. Román se juega el todo o nada. Triunfar no solo le devuelve un cinturón, también le abre el paraíso a conquistar grandes bolsas que puedan asegurar su futuro con rivales como Juan Francisco “El Gallo” Estrada, Carlos Cuadras o el monstruo japonés Naoya Inoue. La derrota ante Sor Rungvisai es posible y aunque no sería catastrófica, sacaría a González del redondel donde está el dinero, que ahora es lo más importante para un peleador de 30 años como Román, pues la gloria y su pase al Salón de la Fama ya lo tiene con una carrera laureada de cuatro coronas conquistadas.