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Las dudas sobre el entrenador japonés Sendai Tanaka, se acrecentaron después de ver cómo aumentaba su racha de derrotas consecutivas en sus últimos tres combates dirigiendo a distintos peleadores. Pero esas incógnitas fueron aumentando mucho más, cuando arribó a Carson, California, mostrando poca capacidad para comunicarse con su español, poco fluido, sin poder dar un análisis de qué se podía esperar de Román “Chocolatito” González.

El experimento Sendai Tanaka no sirvió de nada con Román. En la esquina, el tetracampeón tuvo equipo profesional, pero todos desconocían cómo trabajar con él. En dos meses haciendo campamento en Japón, siendo abandonado en más de una ocasión, pues Tanaka tenía que atender a otros peleadores, se puede deducir por lógica que González no tuvo un campamento plenamente estable. ¿Cómo se puede tener estabilidad cuando tu entrenador se va y te deja solo? ¿Cómo es posible que en la pelea más importante de tu carrera, aparezca un día antes del pesaje? Es absurdo.

Lució peor

Tener certeza de quién fue el que tomó la decisión de realizar un campamento en Japón es complicado, pero vaya que no fue lo mejor. El sábado a Román le ataron las manos, le metieron tanto en la cabeza el tema de utilizar más pasos laterales y desplazamientos que el muchacho se tomó en serio el asunto y se olvidó de quién es realmente.

Esos ajustes eran necesarios, es cierto, no obstante, no se trataba de cambiarle el chip. La idea era potenciar sus virtudes y agregarle otros detalles para llegar más sólido al combate contra Sor Rungvisai, pero no fue así. No se sabe a ciencia cierta qué pasará en el futuro de González, pero si quiere volver a los planos principales, lo primero que debe hacer es reinventar la esquina y buscar un equipo que le dedique tiempo completo y lo conozca a la perfección.

Obando, ausencia irreparable

Ahora más que nunca es tangible el peso que tenía Arnulfo Obando en la esquina. Desde su muerte, Román ha pasado más momentos de turbulencias que de alegrías. Fue con Arnulfo que el muchacho ganó su cuarto título, pero fue sin Arnulfo que perdió el invicto en Nueva York y fue noqueado el sábado, viéndose solo en un ring con una esquina que parecía más simbólica que real.