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Los fantasmas de perder ante la báscula quedaron derribados. El muchacho nica-estadounidense Randy Caballero marcó ayer 122 libras, quedando listo para su combate contra Diego de la Hoya (121) esta noche en el T-Mobile Arena en Las Vegas, en uno de los pleitos más atractivos del gran cartel que encabezan el kazajo Gennady Golovkin y el mexicano Saúl “Canelo” Álvarez por los títulos medianos de la FIB, OMB, AMB y CMB.

Después de pelear solamente tres veces en los últimos 36 meses, para Randy es sumamente importante imponerse a De la Hoya, un peleador que no ha ganado nada importante en su carrera, pero que tiene la fortuna de llevar el apellido de su primo Oscar y un invicto que hoy se le puede esfumar ante Caballero. El nica necesita un triunfo que dispare su carrera, siendo un excampeón mundial 118 libras de la FIB, De la Hoya es el trampolín para dar el salto en 122 y buscar una nueva oportunidad de campeonato. 

Instalado y reconcentrado en Coachella, California, donde estuvo corriendo en el valle de esa ciudad y entrenándose en el gimnasio de la localidad, Randy llega a este combate con una preparación de primer nivel. Desde hace dos semanas tenía el peso controlado, estuvo comiendo sin demasiadas restricciones y en los guanteos se mostró fuerte y rápido, trabajando en cerrarle los espacios al rival y contragolpear cuando es necesario. 

A Randy le sirvió muchísimo el apoyo de su hermano Rommel en los guanteos. Rommel es un muchacho con una técnica depurada, sabe desplazarse con maestría sobre el ring y desbalancear al contrario con sus movimientos de cintura. “Se hizo un gran trabajo en el campamento, ese día se verá, haremos los ajustes. De la Hoya no es un peleador sencillo, pero nosotros tenemos la experiencia. Randy nunca ha sido golpeado, quizás la inactividad pueda ser un factor en contra, no obstante, será una pelea muy buena”, dijo Marcos Caballero, padre y entrenador de Randy.