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En los años 40 y el inicio de los 50, cuando mostraba una exuberante vitalidad alrededor de su furia entre las cuerdas y fue capaz de resistir seis peleas de mayúscula intensidad contra Ray “Sugar” Robinson, incluida la llamada “Masacre de San Valentín” el 14 de febrero de 1951, ninguna enfermedad pudo golpear a Jake LaMotta, pero el miércoles, a los 95 años, ya sin la viveza de reflejos para esquivar el zarpazo de la muerte, fue doblegado por la temible neumonía y dejó de existir dejando como herencia una historia boxística tan cargada de emociones, que en 1980 llamó la atención del productor de cine Martin Scorsese, quien llevó su vida a la pantalla en la película “Toro salvaje”, nominada para 8 Óscar, y que le permitió a Robert de Niro atrapar el de mejor actor.

Fue bloqueado . Ciertamente LaMotta fue un toro y era un salvaje con esa impresionante capacidad de agresión y asombrosa resistencia, convirtiéndose en taquillero por excelencia. Registró 83 triunfos, sufriendo 19 derrotas y resignándose a 4 empates. Fue destructivo, como lo admitió Robinson, a quien llegó a sacarle lágrimas con sus golpes, pero no un noqueador, apuntándose solo 30 en su carrera iniciada en 1941, realizando 19 peleas en 12 meses, y finalizada en 1954. Pudo ser campeón mundial de las 160 libras antes de derrotar a Marcel Cerdan en 1949, pero fue bloqueado por la mafia largo rato, hasta que obtuvo la oportunidad y la aprovechó. Solo tuvo tiempo para realizar dos defensas exitosas, porque en 1951 se encontró con Robinson como retador.

Aquel peleón. El hombre que aprendió a boxear en un reformatorio, en el que fue recluido por robo, estaba por sexta vez frente a su gran enemigo, defendiendo el  cinturón de las 160 libras. Por vez primera la diferencia de peso entre ellos no era de 14 libras. Para este combate, Robinson se había acercado a solo 5 de LaMotta a cambio de sacrificar algo de su movilidad. El combate a 15 asaltos fue encarnizado en los primeros 8, pero en el resto del trayecto, según relato que leí de Red Smith hace años, LaMotta sufrió un bombardeo erizapelos aunque no cayó, perdiendo la corona. No pudo volver a aproximarse al gran púgil que había sido. Solo una vez fue derribado a lo largo de 106 peleas, la inmensa mayoría de brutal exigencia.

Ganó un millón. Uno de sus entrenadores fue Al Silvani, quien también estuvo un rato en la esquina de Alexis Argüello. De LaMotta se dijo que siempre dio la impresión mientras peleaba, de ser una fiera tratando de escapar de su jaula. En su segunda pelea con Robinson, la única que le ganó de las seis que realizaron, LaMotta estuvo a punto de sacarlo del ring, obligándolo a recibir un conteo de protección. El peleador admitió en sus memorias haber aceptado perder con Billy Fox en 1947, contrariando las apuestas, a cambio que la gente de la mafia le permitiera disputar el título mundial. Pese a eso, tuvo que esperar 17 meses para enfrentar y derrotar a Marcel Cerdan. En esas memorias, dice haber ganado un millón de dólares en su carrera.