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No se puede acusar al Real Madrid, golpeado por bajas y la sanción que recortó a Cristiano, de no haberse esforzado al máximo y ofrecido un buen accionar, y —lean bien esto— cultivar mayores méritos en cada uno de estos cinco primeros juegos de LaLiga, en la búsqueda de victorias. El problema son las gotas de sangre pese a ese derroche de sudor. Dos empates y una derrota, perdiendo siete puntos, es motivo de preocupación, pero sin activar los timbres de alarma y sin sentir una cercanía con el pánico, porque la guerra que se extiende por 38 jornadas, apenas comienza, y el Madrid es tan fuerte, que venir desde atrás mientras cubre grietas es muy factible. Claro que golpean estos tropiezos, sobre todo viendo al Barcelona escaparse con cinco triunfos en fila, pero calma, sin Benzema, ya regresó Cristiano.

Silencio en la noche

Existía un extra de motivación frente al Betis, era superar la marca de 73 juegos consecutivos sacudiendo las redes que comparte con el Santos de Pelé. Ahí estaba Cristiano de nuevo en la línea de fuego, con sus dos cañones y esa cabeza de impactos demoledores, listos para el abordaje. También estaban Bale, Modric, Kroos, Casemiro, Marcelo, Isco, Ramos, Varane, Carvajal y Keylor con Asensio en el banco. Una alineación nada que temer y de grandes proyecciones, pero el Madrid no fue capaz de anotar, en tanto el Betis tuvo en Adán el arquero de las grandes atajadas y su defensa se multiplicó frente a la agobiante presión, y los artilleros blancos, incluido Cristiano, erráticos. El gol de Sanabria, victimario 1-0 en el propio final de juego, fue una estocada que hizo caer más gotas de sangre por encima del sudor.

Parece fácil. En ruta hacia su encuentro de hoy con el Alavés, que ha perdido sus cinco juegos y todavía no marca su primer gol después 450 minutos, el Real Madrid podría retomar el contacto con esa capacidad de destrucción que lo caracteriza y que le ha permitido ganar dos Champions consecutivamente. Es el momento apropiado para el enderezamiento por encima de las gotas de sudor y sangre que han quedado atrás, mientras el Girona, bienvenido a la clase alta del futbol español, que empató 2-2 con el Atlético de Madrid, 0-0 con el Leganés y venció 1-0 al Málaga, enfrenta al Barcelona, que sin mostrar un futbol excelso, dependiendo del accionar de Messi, defiende esa ventaja de siete puntos sobre el Madrid… Sin Benzema, sin Kovacic, sin Theo y sin Marcelo, el equipo de Zidane comenzará a remar contra la corriente.