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Goliat ha sido derribado. La marca de 49 jonrones para un novato establecida por Mark McGwire en 1987 desde el cajón de bateo de los Atléticos de Oakland, ha quedado atrás. El nuevo “joven Monstruo” del tolete, Aaron Judge de 25 años, utilizando el mismo uniforme de Babe Ruth, Roger Maris y Mickey Mantle, el de los Yanquis, disparó ayer contra el pitcheo de los Royals de Kansas sus jonrones 49 y 50 de la temporada con seis juegos pendientes. El estallido provocado ha sido como el del Vesubio sepultando Pompeya y Herculano. ¡Apártate Mark! debe haber gritado Judge después de su swing en el séptimo inning contra el derecho Trevor Cahill, sin embasados. Fue su segundo jonrón del juego en el parque Yanqui, como él lo quería. Previamente, en el tercer episodio, con uno a bordo, Judge jonroneó contra el también novato Jake Junis.

Atravesó un Slump

No se esperaba este cierre tan huracanado de Judge. No después de verlo reducido a solo tres cuadrangulares en el mes de agosto, mientras se ponchaba con una frecuencia escalofriante, sumergido en una inutilidad que provocaba compasión. Varias veces el mánager Girardi lo movió en el orden al bate, y nada. El olor a pólvora había desaparecido después de cada swing y hasta vio peligrar el liderato jonronero de la Liga Americana. La posibilidad de superar a McGwire se estaba desvaneciendo, cuando Judge se apareció recargado y volvió a tronar escandalosamente en estos últimos días. Sus 6 jonrones en los recientes 5 juegos, le permiten llegar a 13 en septiembre, su máxima cifra en un mes, 4 detrás de la marca de 17 que comparten Babe Ruth y Albert Belle en final de campaña. Puede que ese objetivo no entra en sus planes, pero jonroneando dos veces en dos juegos seguidos, quizás le resulte atractivo, y sobre todo motivador.

Cañonazos kilométricos

Con una estatura de 6 pies 7 pulgadas y 282 libras, nadie golpea la pelota con tanto impacto como él publicó el New York Post, ni siquiera el destructivo Giancarlo Stanton de los Marlins, quien con 57 pelotas en órbita se encuentra en persecución de los 60, cifra solo alcanzada por cinco artilleros: Babe Ruth, Roger Maris, Mark MacGwire, Sammy Sosa y Barry Bonds. Ninguno de ellos tenía una velocidad de salida de 96.2 millas por hora que logra Judge, lo que explica, por qué la mayoría de sus cañonazos viaja por los menos 425 pies, y uno de ellos, el más impresionante, aterrizó a una distancia de 496 pies. Con ese swing capaz de derribar montañas, la próxima pretensión del silencioso fabricante de ruido, pueden ser los 60 en el 2018, y después los 70. Estamos fantaseando, por supuesto, y todo va a depender de las señales que envíe Judge en su segunda temporada, la que dice la verdad sobre el potencial de un pelotero según el analista Red Smith, ganador del Premio Pulitzer.

El nuevo “Bambino”

La segunda cifra para un novato, era 38, compartida por Wally Berger quien jugaba para los Bravos en 1930, y Frank Robinson, debutando con los Rojos de Cincinnatti en 1956. El planeta beisbol se detuvo frente a la furia de McGwire, quien no estuvo en el último juego de 1987, por asistir al nacimiento de su primer hijo. Como el tiempo estuvo pasando sin ninguna amenaza en el horizonte, la marca de McGwire, con 30 años de envejecimiento, se consideró muy difícil de tumbar. Ni siquiera los 38 habían podido ser conseguidos por un novato, hasta que apareció Judge en escena descargando 10 jonrones en abril y proyectándose espectacularmente como el nuevo “Bambino”, algo que es adorable no solo en Nueva York y que multiplica las ventas de boletos. “Vayan a ver batear a Judge, el quinto yanqui con 50 jonrones en una temporada” es una invitación que ha agitado las ventas de boletos. Ojalá muestre algo de ese punch en el juego de vida o muerte con los Gemelos.