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Esa ráfaga que se agita por toda la cancha como un soplo de huracán, es el verdadero Real Madrid, el equipo impulsado por la furia y el vértigo de Cristiano, el resurgimiento de Gareth Bale, la flexibilidad de un medio campo muy creativo y la firmeza que mostró la defensa en los momentos de mayor presión. La victoria del Madrid por 3-1 sobre el Borussia Dortmund, líder invicto en el futbol alemán con 5 triunfos y un empate, ha sido rotunda, muy llamativa. Nada que ver con el irreconocible equipo vacilante que se tambalea en el arranque de la Liga española. Este es el otro Real Madrid, el que impacta y brilla en la Champions, el que es capaz de ofrecer actuaciones cumbres como la vista ayer en Dortmund.

Así se funciona

A ratos, el Madrid fue como una tempestad que avanza, imparable. Isco, Modric y Kroos, con el aporte de Casemiro como factor de seguridad, se adueñaron del mejor accionar en el medio y multiplicaron proyecciones abriendo juego apropiadamente para las incursiones de Bale y Cristiano, mientras atrás, con un excelente sentido del anticipo por parte de Carvajal y Nacho por los laterales, y de Varane con Ramos en el centro, se recortaban las proyecciones que conseguía el Borussia, que mantuvieron despierto a Keylor, aunque sin las complicaciones que estuvo enfrentando Burki en la otra cabaña, exigiendo lo mejor de sus reflejos, habilidad para salir y arrojo.

El gol de Bale en el minuto 18, tomando de aire con su pierna izquierda un centro de Carvajal, adelantó al Madrid 1-0, proporcionando la tranquilidad requerida para asentarse en el terreno y establecer dominio con su variedad de recursos. Dos grandes intervenciones de Burki impidieron ampliar esa ventaja, pero una estocada zurda de Cristiano en el minuto 49, recibiendo de Bale quien se proyectaba por la izquierda, paralizó a Burki y estiró la diferencia 2-0. Cuando estábamos pensando en la posibilidad de puertas abiertas para una goleada, apareció oportunamente Aubameyang y golpeó con precisión una pelota que fue enviada hacia la zona de alerta roja, sorprendiendo a Keylor y la defensa, para sacudir las redes y acercar al Dortmund 2-1, reactivando lo intrigante.  

Cristiano al remate

Pese al buen manejo de las riendas del juego por parte del Madrid fabricando opciones y obligando al arquero Burki a mostrarse de cuerpo entero, parecía que el marcador no sufriría alteraciones, pero en el minuto 85, Modric se sintió transitando en una autopista en busca del área germana, vio el desplazamiento de Cristiano por la derecha, realizó una entrega segura y el portugués, sin detenerse, avanzó unos metros con el cuidado de no cerrar el ángulo, y trazó un rayo láser para el tercer gol, sellando el 3-1. El Dortmund reclamó un penal por mano involuntaria de Ramos en el primer tiempo, y más adelante el Madrid no pudo concretar excelentes posibilidades que hubieran agrandado la diferencia al fallar remates Bale, Ramos, Varane, Isco y Cristiano.

No quedó la menor duda. Este Madrid es real. Un equipo pujante capaz de abrirse paso hacia la victoria entre cualquier tipo de obstáculos como lo demostró ayer en Dortmund frente al Borussia. Ningún parecido con el incierto que estamos mirando titubear en la Liga.