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Tras su estadía en la Liga Independiente en Estados Unidos con el equipo Lincoln Saltdogs, el talentoso short stop Iván Marín se presentó a los entrenamientos de la preselección nacional con la mirada puesta en quedarse entre los 24 peloteros que integrarán la selección absoluta y contribuir a que Nicaragua consiga revalidar la medalla de oro que conquistó en el 2013, en Costa Rica. 

“El desafío que enfrentará esta selección será difícil, pues los Juegos Centroamericanos serán aquí y no podemos quedarle mal a nuestra gente. Tenemos que repetir la medalla de oro que conseguimos en la pasada edición de este evento tan importante”, declaró Marín con un tono de gran seguridad, como cuando sale a la caza de algún roletazo en las paradas cortas.

Iván fue parte de la selección que se bañó de oro en los Juegos de San José 2013 y ahora, cuatro años después, pretende volver a guindar en su cuello la presea dorada, aunque sabe que para ello deberá primero garantizar su puesto entre los 24 peloteros que participarán en el evento, misión que no le será fácil, pues hay otros candidatos talentosos optando por el mismo puesto que él ha demostrado defender con gran garantía.

“Es un honor para mí estar entre los convocados y creo que esta vez el reto es enorme, pues hay muchos jugadores con gran potencial. Estoy consciente de que el infield es uno de los sectores más poblados en la lista de la preselección y que la posición de short stop será una de las más disputadas, pero vengo con la mentalidad de que voy a quedarme en el equipo y voy a hacer todo lo que esté a mi alcance para lograrlo. Creo que todos los candidatos somos capaces de hacer un buen trabajo, por eso voy a demostrar lo mejor de mí”, aseguró Marín, valorado como uno de los mejores paradores en corto del país.

Dejó buena impresión

La calidad defensiva de Iván Marín no se limita al beisbol nacional y lo demostró cometiendo solo seis errores en 580 episodios jugados con el Lincoln Saltdogs en la Liga Independiente en Estados Unidos, donde logró forjar un porcentaje defensivo de .975, registro que le permitió dejar una buena impresión en el equipo.

“Jugar en esa Liga Independiente fue una experiencia muy buena, aunque un poco agotadora porque es una temporada extensa de aproximadamente 100 juegos. Me fue muy bien y el equipo quedó satisfecho con el tipo de juego que tengo, y primero Dios el próximo año viajaré de nuevo a Estados Unidos”, contó Marín, cuyo promedio ofensivo en 78 juegos fue .218, con el agregado de 30 carreras anotadas y nueve empujadas. 

Según Marín, quien en nueve intentos logró robarse seis bases, uno de las exigencias de esa liga era el picheo, pues los lanzadores promediaban una velocidad por encima de las 90 millas por ahora. Asimismo afirmó que jugar con el Lincoln Saltdogs le permitió adquirir mayor experiencia y “aligerar” los movimientos de sus manos, elementos que intentará usar a su favor para quedar entre los 24 seleccionados que estarán en los Juegos Centroamericanos.