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A pocos días de que finalice la temporada regular de Grandes Ligas y con Juan Carlos Ramírez y Erasmo Ramírez ya sin actividad pendiente con los Angelinos de Los Ángeles y los Marineros de Seattle, respectivamente, es inevitable echarle una mirada retrospectiva al trabajo realizado por ambos en este 2017, año en el que lograron, pese a travesar un sinnúmero de adversidades, establecerse en la rotación de sus respectivos conjuntos, garantizando que para la próxima temporada se les dé la oportunidad de batallar por ser abridores estelares.

De los dos, el de mejor temporada fue Juan Carlos, no solo por los números que logró, sino también por haber cursado con éxito la asignatura de convertirse de relevista, su rol de siempre en las Mayores, a abridor, una posición que requiere mayores recursos técnicos y físicos. Pocos pueden jactarse de haber pronosticado el establecimiento de J.C. como miembro de una rotación, pues se le consideraba un tirador que podía alcanzar un gran nivel como relevista.

Sin embargo, contra pronósticos y mostrándose como un oportuno cazador de oportunidades, aprovechó el espacio que le abrieron los Angelinos y se aferró a su potencial, consiguiendo convertirse en referencia entre los abridores de su equipo. Si bien es cierto su balance como abridor fue de 9 victorias y 10 derrotas, y su efectividad de 4.11, demostró su talento forjando 11 aperturas de calidad, aproximadamente el 50% del total que realizó en el año.

De Juan Carlos lo más impresionante fue la consistencia de su brazo, pues de sus 24 apariciones como abridor, logró extenderse de seis a más episodios en 14 de ellas, manteniendo sus disparos de velocidad muy por encima de las 90 millas por hora. Asimismo, dejó claro que no es un lanzador que se agiganta solo ante equipos pequeños, pues a lo largo de la temporada logró presentaciones soberbias ante conjuntos como los Astros de Houston, los Yanquis de Nueva York, los Medias Rojas de Boston y los míticos Indios de Cleveland, todos clasificados a postemporada. Sin lugar a dudas, el muchacho, llevando su empeño y potencial al máximo, logró establecerse y asegurar un puesto en la rotación para el próximo año, si es que una eventual operación Tommy John no lo deja fuera de la venidera campaña.

No podrá saberse cuántas victorias más hubiera conseguida de no haber entrado a la lista de lesionados en la última parte de la campaña. Quizá se hubiera aproximado a los 15 triunfos, pero aún sin eso, no hay forma de negar que la suya fue una tremenda campaña que lo hace candidato favorito para ser el atleta del año en Nicaragua. 

Erasmo se consolida

El cambio de Erasmo Ramírez, de los Rays de Tampa Bay a los Marineros de Seattle, no debe considerarse una mancha oscura en la temporada del pícher rivense; al contrario, debe razonarse como digno de admirar el hecho de que se haya mostrado con una versión mejorada en el cierre de la campaña. Fue precisamente tras su llegada a Seattle que logró demostrar de forma contundente que es un pistolero capacitado para, como dijo su mánager Scott Servais, “darle la vuelta al lineup tres veces”.

Pese a un balance negativo de una victoria y tres derrotas con los Marineros, Ramírez forjó siete aperturas de calidad en 11 apariciones como abridor, dejando en evidencia que de contar con mayor respaldo ofensivo sus números hubieran sido mejores. Sin embargo, pudo dejar muy claro que es un tirador que maneja muy bien su repertorio de lanzamientos, que cuando está enfocado y atacando con agresividad la zona de strike es difícil batearle y que es capaz de sobreponerse a cualquier adversidad que se le presente en el transcurso de algún juego. Llegó a su nuevo equipo en un contexto de incertidumbre y logró terminar con la certeza de haber provocado impacto y de haberse ganado la oportunidad de luchar por un puesto en la rotación para el próximo año. Esto habla mucho de su carácter, aspecto tan importante para establecerse en un staff de lanzadores.

Con los Rays Erasmo confirmó este año su versatilidad o multifuncionalidad en la loma de los infartos, pues supo fajarse en el rol de relevista y en el de abridor, demostrando su gran utilidad. Juntando sus números con los Rays y los Marineros, se obtendrá que esta no fue una temporada grandiosa para el sureño; sin embargo, su cierre convirtiéndose en la figura de la rotación de Seattle, lo deja en muy buena posición para la campaña del 2018.