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Olvidemos la molestia por los comodines. No tiene sentido porque nos hemos acomodado, y emocionado. ¡Qué importa su impureza! El presente imperfecto del beisbol multiplica intrigas, agita especulaciones y eriza pelos. Ya no son los mejores equipos de cada liga los que se fajan en la Serie Mundial, sino los que sobreviven a las emboscadas de cada lado en la postemporada, así te separen de los líderes zonales distancias tan largas como la que separa a San Francisco de París. Los dramas nos atrapan, entre ellos, los dos de muerte súbita, esos que protagonizan los comodines. 

Flaquezas Yanquis

Ah, si Masahiro Tanaka hubiera lanzado la mayor parte del tiempo como lo hizo el viernes contra los Azulejos de Toronto ponchando a 15 en siete entradas sin ceder base y admitiendo apenas tres imparables, no zigzagueando entre derrumbes; si Aaron Judge, su gran cañón, un bateador de 52 jonrones, hubiese explotado en el mes de agosto como lo hizo abriendo temporada con 10 estacazos en abril y 15 en septiembre; si Aroldis Chapman y Dellin Betances no hubieran flaqueado tantas veces en momentos cumbres soltando juegos que parecían ganados, serían los Yanquis no los Medias Rojas, los asegurados para avanzar a las series de cinco y siete juegos, y quizás a la Serie Mundial.

Pero esa historia de que si mi abuela hubiera tenido ruedas en sus rodillas habrían durado mucho más y quizás estaría rodando, ha caducado. Los Yanquis, ganadores de 40 títulos en la Liga Americana y de 27 Series Mundiales, cifra récord, tienen que enfrentarse a los Gemelos de Minnesota, en una batalla que se espera tan larga e intensa como la de Aníbal y Escipión en Zama, una de las más recordables de la historia. Lo considerado más probable es que dos tiradores derechos dominicanos, Ervin Santana de los Gemelos con casi 35 años, y Luis Severino de los Yanquis con casi 24, ganadores de 16 y 14 juegos, ambos con cinco triunfos en sus últimas seis decisiones.

Gemelos milagrosos

Podríamos decir que, aparte su bateo más ruidoso jefeado por el punch de Aaron Judge y Gary Sánchez, la ventaja más visible de los Yanquis, está en el bullpen. Con David Robertson, Betances y Chapman, el abridor Severino, que en tres ocasiones se extendió a ocho entradas, no necesita ir más de seis en este juego sin más allá en caso de perder; Santana, quien realizó 33 aperturas, caminó nueve entradas cinco veces, y tratará de extenderse lo más posible porque extrañamente, los Gemelos le entregaron a los Nacionales de Washington a su “as” del relevo, Brandon Kintzler, líder del equipo con 28 rescates. Esa falta de firmeza en el pitcheo de cierre, preocupa frente a una alineación que reúne a Didi Gregorius, Todd Frazier, Aaron Judge, Gary Sánchez, Greg Bird, Starling Castro, Brett Gardner, Jacoby Ellsbury y buena banca.

Después de perder 103 juegos en el 2016, los Gemelos no pensaban estar en los playoffs del 2017, y aunque por ahora solo se trata de un juego, en Minnesota lo califican como proeza, no solo por haber superado a equipos mejor estructurados y con elevados costos, sino saltando entre dificultades. Detrás de Santana, el mejor brazo de los Gemelos es el boricua José Berríos de 23 años, un derecho ganador de 14 juegos en su segundo año como big leaguer, y el tercero en la rotación, Kyle Gibson, un rescatado, ganador de 12 juegos. Sorprendió que éste equipo se interesara en el veterano dominicano descartado por los Bravos, Bartolo Colón, quien ganó 4 y perdió 6 desde su aterrizaje. Si Santana aprieta tuercas a los Yanquis y supera a Severino, esas deficiencias de rotación y bullpen van a doler mucho al retar a los Indios de Cleveland, equipo al cual se enfrentará el sobreviviente en el duelo de comodines.

 

Dozier jefe del ataque

La figura cumbre en la ofensiva de Minnesota es el segunda base Brian Dozier, un artillero de 34 jonrones y 93 empujadas con 29 dobles y 267 puntos. No está solo. El veterano inagotable Joe Mauer, funcionando ahora como inicialista, es todavía un bateador de 300 en average; Miguel Sano, restablecido de problemas musculares, dispara 28 vuela cercas y empuja 78 carreras; Byron Buxton el jardinero central, Eddie Rosario y el short Polanco son agresivos. Es decir, que no será una noche tranquila para Severino, y el mánager Yanqui, Joe Girardi deberá tener listas todas sus escopetas del bullpen incluyendo las de Adam Warren reactivado y Tommy Kahnle. 

Jugarse la vida en un solo juego después de batallar una temporada me parece demasiado simple y no justo. En un juego, los raptos de inspiración deciden porque no hay más allá. Esto de los comodines debería definirse en tres encuentros. Es lo que desearían los managers Molitor y Girardi, pero así está escrito. Con los poderosos y crecidos Indios de Cleveland esperando al ganador en la vuelta de la esquina, se supone que seguir con vida te proporciona un pasaporte al infierno. Sin embargo, tratándose del impredecible beisbol nada es descartable, ni que aquellos Dodgers de 1988 estrangularan a los fabulosos Atléticos de Oakland, amplios favoritos. Evitar morir súbitamente, es la tarea bajo presión de Yanquis y Gemelos.