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No hay duda. Aaron Judge utiliza la fornida maza que según Rubén, blandiera el brazo de Hércules o el brazo de Sansón. Anoche, en la victoria de los Yanquis por 8-4 sobre los Gemelos asegurando su boleto para la serie de cinco juegos con los inspirados y casi invencibles Indios de Cleveland, el jonrón de dos carreras del explosivo Judge en el cuarto inning, cortó el suspenso al proporcionarle al equipo de Nueva York, una ventaja de 7-4 bien manejada por los brazos de su tan promocionado bullpen. Los Yanquis remaron contra la corriente para equilibrar en un abrir y cerrar de ojos, un 0-3 adverso, con el jonrón de Didi Gregorius con dos a bordo y utilizaron los estacazos de Bret Gardner y Judge, para tomar las riendas del juego y no soltarlas. David Robertson y Tommy Kahnle, a lo largo de seis entradas, apagaron el fuego de Minnesota

Inicio tenebroso

La multitud en el majestuoso estadio con costo próximo a los dos mil millones de dólares, no lo podía creer. El inicio del juego fue tenebroso para los Yanquis. El abridor dominicano Luis Severino se sintió tragado por la tierra que temblaba alterando sus nervios y se abría debajo de sus spikes. Jonrón del lead off Brian Dozier, adelantó a los Gemelos 1-0, y después de boleto a Jorge Polanco con un out, jonrón de línea conectado por Eddie Rosario a las tribunas derechas para estirar la temprana ventaja 3-0. Cohete de Eduardo Escobar y doble de Max Kepler, deshilacharon el sistema nervioso del mánager Girardi, que frente a la amenaza de un estrepitoso derrumbe, sacó de escena a Severino, su mejor brazo en la temporada, llamando a Chad Green, quien ponchó a Byron Buxton y Jason Castro en forma autoritaria. 

De inmediato, las interrogantes: ¿Podría el pitcheo yanqui sujetar el ímpetu ofensivo mostrado por Minnesota? ¿Qué tan pronto los de Nueva York enviarían señales de recuperación? ¿Sería capaz Santana de agigantarse con ese apoyo? No fue preocupante verlo bolear a Brett Gardner, pero hizo fruncir el ceño al timonel Paul Molitor. El hit de Aaron Judge le dio forma a la primera posibilidad de los nuevos “Bombarderos”. Falló Gary Sánchez, pero Didi Gregorius provocó un movimiento telúrico, colocando la pelota lanzada por Santana en las graderías derechas, empatando el juego 3-3. La rápida y estruendosa respuesta yanqui, revitalizaba las esperanzas agrietadas.

Gardner y Judge, golpean

Jonrón de Gardner en el cierre del segundo, proporcionó a los Yanquis ventaja de 4-3, pero Minnesota, en pie de guerra, respondió llenando las bases contra el pitcheo de Green en el tercero, consecuencia de un hit y dos boletos. Girardi decidió traer a uno de sus ases del bullpen, David Robertson. Un roletazo que parecía ser útil para un doble play cierra inning, no lo fue por las piernas rápidas de Buxton y el juego volvió a empatarse 4-4 al anotar Polanco desde tercera. Al finalizar la apertura del tercer inning, lo único seguro en esta batalla de comodines, era la inseguridad, y quedó demostrado en el cierre cuando los Yanquis volvieron a adelantarse contra el boricua José Berríos funcionando como relevista largo, por doble de abridor de Gary Sánchez y hit empujador de Greg Bird después de ponches consecutivos a Gregorius y Castro. Ahora la pizarra estaba 5-4 con el futuro inmediato nublado.

En el cierre del cuarto, con Gardner en primera por hit, hizo su aparición “El Monstruo” Judge con una línea espeluznante hacia las tribunas izquierdas produciendo dos carreras. Su primer jonrón en postemporada, quizás el inicio de una gran historia, y ventaja de 7-4 para los del Bronx. Expertos en venir desde atrás como lo demuestran sus 36 remontadas, los Yanquis disfrutaban de un poco de tranquilidad con Robertson apretando tuercas extendiendo su permanencia en la colina por encima del máximo de lanzamientos utilizados en su más larga actuación. Robertson fue retirado en el sexto. Ponchó a dos después del hit abridor de Granite, reemplazo del golpeado Buxton, pero cuando boleó a Dozier, el mánager Girardi le hizo señas a Tommy Kanhle, quien sacó el último out con buen fildeo de Gardner, manteniendo el 7-4.

Los Yanquis no lograron sacarle gran provecho a bases llenas sin out en el cierre del séptimo, pero agregaron una anotación por boleto a Hicks empujador, sellando la pizarra 8-4. Cerró Chapman ponchando a tres sepultando a los Gemelos.