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El tronar de los cañones no permitió dormir en todo Arizona. Con una ofensiva de 17 imparables incluyendo cuatro triples, un doble y par de jonrones, los Cascabeles aseguraron su boleto para enfrentar a los Dodgers, derrotando 11-8 a los Rockies que dispararon 12 cohetes, entre ellos tres dobles y dos vuela cercas. ¡Qué partido amigos! Zigzagueando entre la inseguridad a pesar del impetuoso inicio de los Cascabeles tomando ventaja de 6-0 con Zach Greinke en la colina. Colorado nunca llegó a empatar, pero registró acercamientos eriza pelos antes de morir por falta de sangre, no de alma. Todavía tuvo tiempo de volver a amenazar y agregar su octava carrera. 

El batazo que se espera de un artillero del calibre de J. D. Martínez, quien disparó 45 jonrones y empujó 104 carreras en apenas 119 juegos, lo conectó el pitcher relevista de los Cascabeles de Arizona Archie Bradley en el cierre del séptimo: un lejísimo triple impulsador de dos carreras que estiró la ventaja de Arizona de 6-5 a 8-5. Los jonrones de Nolan Arenado y Trevor Story en el inicio del octavo contra un Bradley que resoplaba todavía después de su sprint, escalofriaron a la multitud. Ahora la diferencia volvía a ser estresante, de solo una carrera, 7 por 8 y la angustia descarrilada. Con la inseguridad danzando, un triple impulsador de dos carreras de Pollock en el octavo y un machucón productor, amplió la pizarra 11-7, permitiéndole a Fernando Rodney, rematar a los Rockies pese a admitir una carrera impulsada por Carlos González. sellando el 11-8. 

Arizona pudo hacer más

Antes de sacar el primer out, el abridor de Colorado Jon Gray se sintió viajando vertiginosamente al centro de la Tierra. Hits consecutivos de David Peralta y Ketel Marte, y jonrón a las tribunas izquierdas de Paul Goldschmidt. En el cierre del primer inning, después de un rápido scone de Zach Greinke, el equipo de Arizona estaba en ventaja de 3-0 con la multitud empinada encima de sus ilusiones. Falló el fiero Martínez, pero hit de Jake Lamb y doble de A. J.Pollock, agregaron una posibilidad dorada de terminar de doblarle el brazo a Gray, sin embargo, el derecho que navegaba en la nada, se galvanizó y ponchó, consecutivamente, a Daniel Descalso y Jeff Mathis, evitando el caos.

El ataque de Arizona, humeante, no se detuvo. Hit de Peralta y triple empujador de Marte, estiraron la ventaja 4-0 en el segundo, entre lamentos por la inutilidad de dos matadores como Goldschmidt y J. D. Martínez, que se poncharon con hombre en tercera. En el tercero, continuó la arremetida de los Cascabeles. Hit abridor de Lamb contra el segundo relevista Tyler Anderson y jonrón de Descalso sobre la pared del jardín derecho, le facilitó a Greinke una diferencia de 6-0, que pese a lo temprano del juego, parecía lapidaria. 

Greinke sale huyendo

Quienes creímos que el ganador de 17 juegos con 315 ponches y 3.20 en carreras limpias, aprovecharía tal comodidad para apretar tuercas alejado de la presión, pero eso no ocurrió. Después que Arizona no supo sacarle provecho al segundo triple de Marte con un out, fallando Goldschmidt y Lamb, en el inicio del cuarto inning, los Rockies se sacudieron las cenizas y se volcaron frenéticamente sobre el pitcheo de Greinke, expulsándolo. Aquello fue un pequeño terremoto: hit abridor de Carlos González y una posibilidad de doble play sobre batazo de Nolan Arenado no concretada por culpa de la rapidez de piernas del bateador; hit de Trevor Story y otro cohete de Gerardo Parra quebrando el cero al anotar Arenado; roletazo de Mark Reynolds para el segundo out, empujó a Story, doble productor de Jonathan Lucroy y hit también remolcador del emergente Raimel Tapia, recortaron la distancia 6-4 y obligaron a Greinke a salir huyendo entre la tormenta.

A masticar uñas 

Corriendo como Usain Bolt, el suspenso que estaba por acostarse, regresó al estadio de Arizona. Al salir Greinke, entró Andrew Chafin a sacar un out difícil con ayuda de Pollock que tomó todos los riesgos y atrapó hacia delante un batazo de Charlie Blackmon, el campeón bate de la Liga Nacional, para terminar con el suplicio. En el quinto, apareció en escena el zurdo Robbie Ray, un abridor que ganó 15 juegos con 2.89 en carreras limpias y 218 ponches, el brazo número dos del equipo detrás de Greinke. Colgó dos ceros, pero en el inicio del séptimo, Lucroy lo golpeó con un inmenso doble, fue a tercera por un pitcheo desviado, y pese a que Ray ponchó al tercer emergente Ian Desmond para el primer out, fue retirado ingresando otro zurdo, Jorge de la Rosa. Lucroy anotó por un largo empujón de pelota de Blackmon, estrechando la pizarra 6-5, mientras se escuchaba el masticar de uñas y algunos gemidos de angustia en las tribunas.

El sorprendente triple de Bradley ampliando 8-5 la ventaja de Arizona y los jonrones de Arenado y Story volviendo a recortar la diferencia 8-7, nos mantuvieron a todos sentados sobre las brasas con los dedos cruzados hasta  el triple de Pollock en el rallye de tres carreras en el noveno, que garantizó la victoria por 11-8, después de haber visto desfilar a 14 tiradores.