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El título me lo facilitó la transmisión de Fox, obligándome a buscar el diálogo de Hemingway, que es este: Los Yankees de Nueva York no pueden perder, le dice el viejo al joven en uno de los pasajes del pequeño gran relato “El viejo y el mar”. Pero yo les tengo miedo a los Indios de Cleveland, le responde el chavalo. Ten fe en los Yanquis hijo, piensa en el gran DiMaggio…Frases apropiadas las del ganador del Premio Nobel fallecido por su decisión en 1961, para graficar la urgente victoria de los Yanquis anoche por 7-3, precisamente contra los Indios de Cleveland, equilibrando la serie divisional. Seis de las carreras yanquis fueron facilitadas por tres errores, dos del antesalista Urshela y otro del pítcher Salazar, pero qué importa eso si fueron útiles para doblegar a la tribu en el cuarto juego nivelando la serie 2-2, y ahora, todo depende de la batalla crucial, para conocer al rival de los Astros en la disputa del banderín de la Liga Americana. 

Otro Severino

En el inicio del juego, Luis Severino volvió a ser el pítcher líder de staff que los Yanquis apreciaron a lo largo de 14 triunfos y 6 reveses en 31 aperturas. Nada que ver con el tirador de brazo deshilachado visto frente a los Gemelos en el duelo de comodines. Sus tres primeros ceros con cuatro ponches, mientras los Yanquis aprovechaban dos errores del joven antesalista indio Geovanny Urshela para edificar una ventaja de 5-0, lo suficientemente saludable aunque nunca una certeza, mientras el abridor Trevor Bauer, irreconocible tratando de manejar dificultades en ese segundo inning de 4 carreras yanquis, y los relevistas Joe Smith y Mike Clevinger, sin salir huyendo, tenían que abandonar el montículo. Ninguna carrera limpia, pero la diferencia de cinco carreras, estaba ahí, fortaleciendo las pretensiones yanquis de equilibrar la serie.

La tribu se levanta

El fantasma del segundo juego, con los Yanquis dejando escapar una ventaja de 8-3, comenzó a tomar forma en el inicio del cuarto inning, cuando después de dos outs, Severino boleó a Bruce y fue estremecido por el jonrón de Carlos Santana, acercando a los Indios 5-2. La intriga apareció danzando en el quinto, aprovechando el jonrón solitario de Roberto Pérez. Ahora la diferencia era de solo dos carreras en la mitad del recorrido y las vigas del nuevo Estadio, temblaron nerviosamente. Fue necesario otro error, esta vez por mal tiro a primera del pitcher Danny Salazar en el cierre del quinto, sobre un machucón anémico de Todd Frazier, para que los Yanquis consiguieran posición anotadora. Frazier fue a tercera por roletazo a primera de Hicks, y aterrizó exitosamente en el plato realizando un excelente sprint, atreviéndose con un batazo de Gardner fildeado en la zona corta del jardín derecho. La ventaja yanqui se estiró 6-3. 

Remata Sánchez

El jonrón solitario de Gary Sánchez en el cierre del sexto, fue como una de esas cuchilladas de remate que aparecen en cada capítulo de Juego de Tronos. Le quitó el aliento a los Indios, empujándolos a un duelo de vencer o morir. El equipo de Cleveland, que no pierde tres juegos desde el mes de agosto, se encuentra en serio peligro ahora, después de haber arrebatado espectacularmente la segunda batalla. Aquella ventaja de 2-0 ya no existe. Tommy Kahnle terminó de apretar tuercas asegurando el 2-2…Tenía razón Hemingway, hay que tener fe en los Yanquis, incluso en estos que no tienen el tamaño de aquellos y no cuentan con el gran Dimaggio.