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Cuando la Selección de Beisbol Sub-10 de Nicaragua arribó al Aeropuerto Augusto C. Sandino entre el júbilo característico de la victoria, fue imposible no clavar la mirada en el tímido Wilfredo Centeno, un pequeño chinandegano que empieza a escribir en mármol su historia como beisbolista. El brillo de los cinco trofeos que traía consigo lo hacía atraer los reflectores. No era para menos, pues todos querían escuchar al niño que fue capaz de ser el Jugador Más Valioso (MVP) del juego final contra México, el MVP de todo el torneo, el líder en jonrones y carreras empujadas, el miembro del equipo Todos Estrellas. 

“Le doy gracias a Dios por todos estos trofeos que me regaló”, dijo Centeno con su voz de pequeño emocionado, añadiendo que “yo lo único que hice fue darlo todo en el terreno de juego”. De no perder el enfoque y la pasión que hasta ahora ha demostrado, este valioso prospecto del beisbol nacional está llamado a convertirse en un pelotero mayor de gran nivel. 

Confeso admirador de Aroldis Chapman, el meteórico lanzador de los Yanquis de Nueva York, Wilfredo lideró el Campeonato Panamericano en cuadrangulares con dos bambinazos, en carreras impulsadas con 15, en slugging con .875 y por si fuera poco fue escogido como el mejor jardinero central de todo el evento. Toda una exhibición de talento y eficiencia.

A su corta edad, Centeno ya cuenta en su palmarés como seleccionado nacional con dos medallas de oro en Campeonatos Panamericanos, con el agregado de haberlas conseguido en años consecutivos. Pero eso no es todo, su protagonismo ha sido tal que tanto en la edición del 2016 como en la de este año fue el ganador del juego final, venciendo primero a Panamá y esta vez a México. Pareciera estar llamado a ser un constante ganador.

Un pequeño apasionado

Centeno empezó a jugar desde muy pequeño, exactamente desde los cinco años, en la categoría Pee Wee, aunque su mamá, Saba Mariela Mendoza Álvarez, cree que la pasión por este deporte le empezó desde que estaba en su vientre. “Le digo la verdad, creo que a Wilfredo le apasiona el beisbol desde antes que naciera. Él tiene un hermano mayor (Holman Centeno) que también juega beisbol y cuando a este le tocaba participar en eventos importantes, yo lo acompañaba a pesar de estar embarazada de Wilfredo. De tal forma que él siempre ha estado en este ambiente beisbolero, por esa razón su papá y yo siempre creímos que se convertiría en un gran pelotero”, contó Mendoza, orgullosa de ver a su muchacho sobresalir con su talento.

Desde sus primeros años de vida, Wilfredo prefería todo lo relacionado al beisbol. “Cuando lo llevábamos al mercado para comprarle juguetes, él siempre nos conducía a las tiendas donde vendían bates, pelotas y guantes. Nosotros intentábamos convencerlo de comprar otro tipo de cosas, pero por más que tratábamos, él siempre nos convencía de comprarle algo que se relacionara al beisbol”, relató Saba, mientras sostenía dos de los trofeos que su hijo consiguió en México. 

Wilfredo, a quien recibirían con júbilo en su Chinandega natal, es también un estudiante dedicado y disciplinado. Está en quinto grado y sus calificaciones son de lo mejor. “Nosotros siempre le decimos que debe estudiar, que está bien que sea un buen atleta, pero que no debe descuidar los estudios y él lo ha entendido perfectamente”, puntualizó la mamá de Centeno, el nuevo héroe del beisbol infantil nacional.