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El espectacular acelerón de José Altuve desde primera, mientras el impacto producido por el batazo de Carlos Correa, cortado por Aaron Judge, no se desvanecía, y la pérdida de bola del cátcher yanqui Gary Sánchez sobre el disparo de Gregorius al rebote, malogrando lo que daba la impresión de ser un out seguro en el plato, le facilitó a los Astros volver a imponerse 2-1 y tomar ventaja de 2-0 en la búsqueda del boleto para estar la Serie Mundial. Ese momento decisivo fue posible, porque el inmenso trabajo monticular del veloz y controlado derecho Justin Verlander, obtenido de los Tigres a tiempo para fortalecer la rotación de Houston, mantuvo a los Yanquis tratando de batear con la soga al cuello, como lo demuestran los 13 ponches recibidos, todos de Verlander quien realizó un recorrido completo, en lo que fue un verdadero alarde de rendimiento. Ese tipo de pitcheo te permite conocer todos los círculos del infierno que nos grafica Dante.

Cada ofensiva fue limitada a cinco imparables, pero en esta ocasión Chapman parpadeó, Sánchez falló y Altuve convertido en un mini-Bolt anotó la carrera que garantizó la merecida victoria de Verlander. La última vez que Champan permitió carrera fue el 25 de agosto contra los Marineros, víctima de un jonrón de Yonder Alonso. Atravesó 12 innings en septiembre durante 11 relevos, dibujando solo ceros, y llevaba cuatro relevos sin ser dañado en la postemporada, agregando siete entradas con el ponche a Reddick abriendo el noveno. El hit de Altuve lo alteró todo, y el cubano quedó atrás de Correa en el conteo. El doblete con 3 y 2, fue matador al no poder manejar Sánchez el tiro de relevo contra el piso de Gregorius, y los Yanquis cayeron en el pozo de la frustración.El abridor de los astros amarró a la ofensiva de los Yanquis.

Solo un titubeo de Verlander

Pitcheo de dominio el de Severino sin ponches en cuatro entradas y solo dos hits en contra, uno del incontrolable Altuve y el estacazo a las tribunas disparado por el agresivo boricua Carlos Correa en el cuarto adelantando a Houston 1-0; pitcheo más autoritario el de Verlander ponchando a 10 en siete innings, permitiendo cuatro imparables, incluyendo los dobles consecutivos de Aaron Hicks y Todd Frazier que equilibraron la pizarra 1-1 en el quinto. Un atractivo duelo de lanzadores, que con diferentes características solo pareció quedar expuesto a un swing destructivo. Tommy Kahnle, el derecho de poder sacado de los Medias Blancas que reemplazó a Severino en el quinto, consecuencia de ser golpeada su mano izquierda, pintó dos ceros a los Astros antes de entregarle la píldora a David Robertson en el séptimo, quien agregó otros dos scones. Un doblete del cubano Gourriel con dos outs, fabricó una oportunidad que Robertson logró desvanecer neutralizando a Carlos Beltrán.

El cerrado partido entró al octavo episodio con Verlander fajándose. Se sospechó sin necesidad de ser lo mínimamente astuto, que podría estar aproximándose al desgaste, pero ponchó a Frazier, Headle y Gardner en el octavo y sin fusilados, manejó el noveno manteniendo el empate 1-1, después de dos ceros de Robertson. El temido bullpen Yanqui funcionando bajo presión tratando de evitar quedar atrás 0-2 en la serie, como ocurrió frente a los Indios. Aún en una serie extendida a siete duelos, esa diferencia establecía una desventaja muy pesada. Y es lo que ocurrió cuando Chapman, después de 19 innings seguidos sin permitir carrera, fue sacudido por el doble de Correa con Altuve corriendo sin detenerse como corsario desbocado, anotando la carrera del triunfo para Houston.