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A las 5:39 p.m. el público se levantó de sus butacas y recibió con júbilo al hombre de la noche: Dennis Martínez, quien ingresó a la nueva casa del beisbol nacional acompañado de su familia. Tres minutos después ingresó el presidente Daniel Ortega, quien inmediatamente se acercó al exgrandes ligas para abrazarlo. 

Martínez observó atento el mensaje en la pantalla que decía que esta obra era “la casa de los juegos perfectos”. El público lo ovacionó con mucha intensidad. “Conseguir un juego perfecto es más difícil que construir este estadio”, dijo el presidente, quien agradeció a Taiwán por donar US$30 millones para que “el sueño de un país se convirtiera en una realidad”.

En seguida entraron al terreno de juego las selecciones infantiles sub-10; sub-14 y la mayor de beisbol de Nicaragua. También hicieron su entrada los jugadores de la selección de Taiwán, que a partir de hoy realizará una serie de tres juegos amistosos ante la Azul y Blanco. El público permaneció de pie y sonó el himno nacional. El acto oficial había iniciado. 

Cinco minutos después apareció en la pantalla frente a más de 15,000 personas el momento en el que Dennis Martínez consiguió su juego perfecto un 28 de julio de 1991, que lo consagró como el lanzador número 13 y primer latinoamericano en la historia de Grandes Ligas en lograr un juego perfecto al dominar a los Dodgers de Los Ángeles, mientras pertenecía a los Expos de Montreal.El presidente  Daniel Ortega y Dennis Martínez visiblemente contentos.

Momento emotivo

Martínez observó atento la pantalla en la que también se leía que este estadio era “La casa del juego perfecto”. El público lo ovacionó con mayor intensidad. Al terminar el video nuevamente levantó sus brazos, se sentó y el presidente de la República, Daniel Ortega, tomó la palabra para elogiar la hazaña de Dennis. 

“Conseguir un juego perfecto es más difícil que construir este estadio”, dijo el máximo mandatario de Nicaragua. Luego agradeció al pueblo de Taiwán por haber donado US$30 millones para que “el sueño de un país se convirtiera en una realidad”. 

El acto continuó y el cardenal Miguel Obando bendijo el estadio. Luego de la bendición Dennis Martínez tomó la palabra y dijo: “Me siento agradecido, gracias a Dios, a mis padres y mi familia por esta noche. Me siento orgulloso como nicaragüense que soy. Nunca pensé que esto podría hacerse realidad. Siento que estoy volando”. 

No hacía falta que lo dijera, no paró de sonreír. Una hora después de haber ingresado al estadio estaba ahí, en el terreno de juego para lanzar la primera pelota.  

Se quitó su saco color morado, lo entregó a su esposa, se colocó en el montículo, giró sus brazos, tomó el guante y lanzó la pelota. Cheslor Cuthbert, el pelotero nicaragüense de los Reales de Kansas City, en las Grandes Ligas, estaba en el home esperando el lanzamiento. Dennis marcó el primer strike. Eran las 6:39 p.m. El público estalló en gritos y así quedó inaugurada “La casa del juego perfecto”.