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La calidad y la evolución mostrada por las pelotas de beisbol elaboradas en el municipio de San Jorge, del departamento de Rivas, quedó marcada para la historia este 20 de octubre, al convertirse oficialmente en las primeras esféricas en recorrer el nuevo Estadio Nacional Dennis Martínez. El coloso albergó anoche el primero de tres juegos entre la selección de beisbol de Nicaragua y la de Taiwán, y a pocas horas de que se cantara el play ball, en San Jorge, once artesanos de la fábrica de pelotas Rolling, ya habían garantizado el espectáculo. Ernesto Henríquez Aguilar, propietario de la fábrica, asegura que para él fue un gran reconocimiento de parte del Gobierno y de las autoridades que dirigen el beisbol nacional, el hecho de que hayan seleccionado su pelota Rolling 1000, para jugar la serie inaugural del estadio.

"La semana pasada me avisaron que la pelota Rolling 1000 sería la que se utilizaría en el juego inaugural del nuevo Estadio Dennis Martínez, para mí fue un gran júbilo y un merecido reconocimiento de parte del Gobierno que optó por un producto nacional que ha mostrado calidad”, señaló. No obstante, asegura que la noticia no lo sorprendió, ya que aduce que desde que fundó la empresa en 1993, se propuso hacer productos de calidad y competitivos tanto a nivel nacional como internacional, y que por eso está preparado para grandes noticias.

Agregó que fueron 600 pelotas que le solicitaron para garantizar la realización de la serie entre Nicaragua y Taiwán. Asimismo, ambientó que estas fueron elaboradas en tres días y que son similares a las que se usaron en el campeonato de Primera División Germán Pomares Ordóñez.

Viento en popa

La empresa Rolling inició a operar en 1993 con una inversión de 53  mil dólares y en ese momento generaba 13 empleos, incluyendo el puesto de operario de su propietario, quien diseñó y construyó con ayuda de mecánicos, ingenieros y torneros las once maquinas usadas en el proceso de elaboración de pelotas.

24 años después, la empresa creció con 56 empleos y en el transcurso del tiempo se convirtió  en el rostro oculto del entretenimiento de grandes y chicos que acuden a presenciar juegos de ligas infantiles, juveniles,  campesinas, mayor A, la Primera División y la  Liga de Beisbol Profesional. “Iniciamos con la Rolling Profesional, y al año siguiente incursionamos en el beisbol de Primera División y tuvimos una buena aceptación, en el 97 continuamos con un nuevo modelo, la Rolling  1000, y  con esta pelota nos hemos mantenido en los campeonatos nacionales y en la Liga Profesional hemos tenido presencia en 8 de las 12  ediciones con la Rolling Gold”, destacó.