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¡Nada que discutir! El Real Madrid fue más que el Barcelona y su victoria por 1-0 fue justa.

El gol del brasileño Julio Baptista a los 35 minutos que congeló el planeta y al mismo tiempo derritió parte de las vigas del Nou Camp en Barcelona, fue bestial, un impresionante remate con la derecha cambiando de dirección mientras avanzaba, que entró como proyectil en el rincón superior izquierdo de la cabaña defendida por el inutilizado arquero Víctor Valdés.

El concreto gimió y 98 mil 248 almas se estremecieron hinchando el parque.

Alrededor de esa estocada culminando una larga y eficiente combinación con Van Nistelrooy, el Madrid edificó esa victoria que le permite ampliar a siete puntos su ventaja sobre el Barça apoderándose de la riendas de la Liga.

En un tiempo funcionando como volante defensivo de ímpetu devastador hasta ser calificado como “La Bestia”, Julio Baptista se fue convirtiendo en ese hombre de proyección que mostró tanta utilidad en la Copa América, como lo hizo ayer en lo que puede ser el momento clave de la Liga, haciendo sangrar profusamente a un Barcelona previamente herido por la pérdida de ese violinista tan creativo y desequilibrante como lo es Lionel Messi.

Pese al inobjetable mérito del Madrid, no todo fue miel sobre hojuelas. ¡Ah, si Casillas no ha sido tan preciso bajo presión como siempre la historia del juego hubiera sido sometida a interesantes variantes!
A los 29 minutos, el súper arquero frustró a Samuel Eto’o y también a Iniesta con una doble intervención de ribetes espectaculares; y un rato después, sobre una filtrada de Ronaldinho, quien apretó el gatillo sobre la carrera, vio quebrarse sus uñas realizando otra gran atajada.

El Barça masticaba rabia cuando Baptista casi revienta las redes de Valdés a los 35.

Necesitado tanto de gol el Barcelona y sin Messi en el tapete, ¿por qué no se usó a Henry? Se piensa que la permanencia de Ronaldinho aunque no carburó, obedecía a la posibilidad de producir algún chispazo de esos imprevisibles a que nos había acostumbrado, pero hacer tres cambios manteniendo a Henry en el banco. Señor, perdónalo, que puede no haberlo visto.

Pepe estuvo inmenso asumiendo la jefatura de la defensa madrileña y Cannavaro creció de acuerdo con las exigencias. El Real consiguió mejor penetración con las incursiones de Robinho y la presencia siempre amenazante de Van Nistelrooy, pese a que Raúl sólo apareció con una maniobra de última hora, pero atrajo marcación que abrió espacios.

La mejor arma del Madrid fue esa facilidad para ejecutar contra-ofensivas aflojando las piernas del Barça. Con dos centrales estupendos, Heinze y Ramos consiguieron un mayor atrevimiento.

Lo peor del Barça. Su falta de imaginación después de ser golpeado en la mandíbula por el gol de Baptista, le impidió ser funcional. Deco se sintió amordazado, en tanto Xavi, necesitaba una lámpara. ¡Cuánta falta hizo Messi!