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Cristofer González (25-3, 16 nocauts) hizo los deberes este sábado en el Palasport Maurizio Crisafulli, Pordenone, en Italia. Noqueó a Mohammed Obbadi (13-1, 10 nocauts) en siete asaltos, adjudicándose el título internacional 112 libras del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), en un combate dominado por el muchacho de la Colonia Nicarao que además es campeón latino del mismo organismo. El triunfo le pone de cara a una pelea de título mundial en cualquier momento.

Obbadi fue la versión del galés Andrew Selby, pero en versión un poco desmejorada. Tomó la postura pelear en reversa, realizando desplazamientos e intentando castigar al nica en el contragolpe. Cristofer llevó la batuta del duelo, se fue a buscar al italiano desde el primer asalto, no obstante, en el génesis del combate falló muchos golpes por culpa de la movilidad del rival. La diferencia entre Selby y Obbadi es que el galés sí lograba conectar a González. Mohammed lo poco que tiraba quedaba en la guardia del “Látigo”.

Después de un primer asalto parejo, inclinado un poco más para González, Obbadi tuvo algunos destellos en el contragolpe conectando al rostro de Cristofer en el segundo round. Pero a partir del tercer episodio, la pelea tuvo una sola cara, la izquierda del nica en forma de gancho y cruzado empezó a hacer daño. También el uppercut hizo efecto y la derecha llegó al rostro del italiano.

La pelea tuvo la misma tónica en los siguientes asaltos. Cristofer más asentado en el ring, era más certero con su golpeo. El italiano había perdido movilidad, por consiguiente soportaba el recital de ganchos y cruzados de izquierda, dos golpes que González a la perfección. En el quinto asalto, las fosas nasales de Obbadi empezaron a emanar sangre, la pelea tenía una sola cara, era la de Cristofer que estaba en camino a coronarse por la vía del nocaut. 

Suplicio y nocaut

El sexto y séptimo asalto fueron un suplicio para Obbadi, quien en el octavo se quedó en su esquina refugiado, decidiendo no salir a pelear más. Cristofer ganó por nocaut en una gran exhibición. De la derrota con Selby aprendió mucho, lo mostró ayer en Italia, acortando más los espacios. Eso sí, como tarea tiene por mejorar la puntería y no olvidarse que el golpeo a la zona hepática es fundamental ante peleadores escurridizos.

“No sentí que perdí ni un asalto, siempre tuve la iniciativa en el combate, hicimos el trabajo que debía”, dijo Cristofer después del combate. Hay que darle un gran reconocimiento a la labor de Wilmer Hernández como entrenador. Si bien es cierto, Wilmer se integró posteriormente al equipo de González en el que también forma parte su primo Róger como adiestrador, su mano ha sido tangible en el crecimiento del chavalo de la Nicarao.

Wilmer se ha consolidado como un entrenador confiable, con el agregado de también ser un preparador físico de calidad comprobada. Ahora, Hernández tendrá un reto importante al intentar llevar a Byron “Gallito” Rojas a la captura del campeonato mundial 105 libras de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), a inicios del próximo año.