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Desde hace largo rato, el suspenso no era tan espeso. Puede que la Serie Mundial Astros-Dodgers que se inicia hoy en Los Ángeles con el duelo de colosos entre los zurdos Dallas Keuchel y Clayton Kershaw, no sea tan electrizante como las de 1991 (Gemelos-Bravos) y 2001 (Yanquis-Arizona), pero quizás llegue a ser una aproximación. El ¿qué puede pasar? es imposible saberlo, no solo por tratarse del beisbol, sino por lo difícil que es establecer diferencias entre los contendientes. ¿Alí o Frazier?, ¿Hearns o Leonard?, ¿Pacquiao o Márquez?

¿Quién “bulldog”?

Los pronósticos favorecen a los Dodgers, no por haber ganado 104 juegos, tres más que los Astros, sino por la ventaja que se observa en la suma de esfuerzos de su rotación y bullpen, pero yo creo en el equipo de Houston, no por una corazonada, sino por la impresión que me provoca un line-up extrañamente apagado debajo de los 200 puntos frente al pitcheo de Yanquis, y el crecimiento de Verlander hasta convertirse en un nuevo “Bulldog”, como lo fue Orel Hershiser para los Dodgers en 1988, última vez que fueron vistos en una Serie Mundial, derrotando a los super-favoritos Atléticos de Oakland.

Estoy claro que la ventaja de los Dodgers en el bullpen puede ser decisiva. Houston no tiene un rematador como Kenley Jansen, pero, si Houston agrega al inestable Ken Giles, el aporte de Lance McCullers a quien vimos terminar de estrangular a los Yanquis, no se sentirá atrás en ese sector… A simple vista los Dodgers tienen suficientes escopetas abridoras con Kershaw, Rich Hill, Yu Darvish y Alex Wood, pero como en los viejos tiempos, Keuchel podría iniciar tres juegos, con el indescifrable Verlander detrás, invencible desde que aterrizó en Houston, y Charlie Morton disponible, sin olvidar a Brad Peacock.

Listos para presionar

La capacidad de agresión de los Astros está latente desde el primer bate Springer, hasta el noveno Reddick, con el agregado de suficiente velocidad para desequilibrar, y la necesaria cuota de punch. Solo fueron superados por los Yanquis en jonrones durante la temporada. No voy a considerar una constante el estallido sorprendente de Kike Hernández con sus tres jonrones, en tanto, la parte central del bateo de Houston con Altuve, Correa y el crecido Gourriel, es muy compacto. Los bateadores 2 y 3 de los Dodgers, Turner y Bellinger, fueron dañinos, pero el pitcheo abridor de los Cachorros no es comparable con el de los Astros.

Pienso que la agilidad de los Astros y su mayor efectividad en la defensa, les permitirá sobrevivir en esta Serie Mundial. La prudencia obliga a pensar en una extensión de siete juegos, cada uno de ellos, peleado con el corazón en los dientes. El duelo de hoy Kershaw-Keuchel, es para mirarlo masticando uñas.