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¿Quién el mejor zurdo en la historia de los Dodgers? Quizás Sandy Koufax, en las tribunas, estuvo tentado a decir “él”, refiriéndose naturalmente a Clayton Kershaw, quien anoche en otro de sus trabajos magistrales, con tinte “macabro”, retorció los bates y el cuello de los Astros, para derrotarlos 3-1 y colocar a los Dodgers en ventaja. El esfuerzo de Dallas Keuchel en la colina de enfrente no fue suficiente. Tres jonrones produjeron todas las carreras.

Los latigazos de Clayton Kershaw y el pitcheo de dominio de Dallas Keuchel, dos zurdos constantemente indescifrables, mantenían al público extasiado. Ahí estaba el clásico duelo de pitcheo, tal como lo imaginamos, excitante, brillante y autoritario. Solo alterado en los primeros cinco innings por dos trancazos, el abridor de juego de Chris Taylor contra Keuchel y el disparado por Alex Bregman en el inicio del cuarto, doblando por un instante la escopeta de Kershaw, estableciendo ese abrazo 1-1 de futuro tan impredecible. Después de cinco entradas, Dodgers y Astros estaban dibujando en el techo de las expectativas el comienzo de una Serie Mundial que podría ser por siempre recordable.

Amenazó a Gibson y Koufax

Al colgar el cero del sexto inning, Kershaw con 11 ponches nos hizo pensar que la marca de 17 en Serie Mundial, establecida por el fenomenal Bob Gibson en 1968, podría estar en peligro y recordarnos que estaba en línea hacia la de 15 para un dodger, en poder de Sandy Koufax, presente en las tribunas. Por supuesto, se trataba de un gran reto y frente a la imperiosa necesidad de ganar el primer juego, pasaba a ser secundario. El jonrón de dos carreras conectado por el lobo feroz en que se ha convertido Justin Turner, cerrando el sexto, después del boleto con dos outs a Taylor, proporcionó a Kershaw un gran margen de tranquilidad entrando el juego a su recta final.

Con la pizarra 3-1 al lado de los Dodgers, Kershaw cambió su pitcheo de poder, en busca de sacar outs con menor número de lanzamientos. Su cero del séptimo fue el primero sin ponches, ignorando el hit abridor de José Altuve, fogoso e incansable bateador, quien difícilmente se va en blanco. Correa fue sometido con un roletazo al short, apropiado para forzar a Altuve, y sobre batazo de Gourriel a la misma zona, Seager falló en su intento de tirar bien a segunda y la posibilidad de un doble play cierra inning se esfumó. Kershaw obligó a McCann a elevar hacia el jardín central, abriendo espacio para colocar en manos del mánager Dave Roberts, la intriga de seguir o no en la colina.

Remata el bullpen

Keuchel no resistió terminar el cierre del séptimo, pese a sacar los dos primeros outs sin problemas. El segundo imparable de Corey Seager y sexto en su contra hizo que el timonel Hinch utilizara como reemplazo a Brad Peacock, para sacar el último out después de bolear a Forsythe; confiando en su bullpen, Roberts le quitó la bola a Kershaw y se la entregó a Brandon Morrow, quien resolvió el octavo turno de los Astros, empujándolos contra las cuerdas. Roberts envió a su “as” del remate, Kenley Jansen, para completar el estrangulamiento del equipo de Houston, y el derecho de firmeza, frialdad y efectividad respondió. Hoy, el crecido Verlander intentará evitar que se desequilibre la serie.