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Súbitamente, el dominio de Justin Verlander caducó, y los Dodgers ganaron el sexto juego por 3-1, nivelando la Serie Mundial 3-3. Así que, el viaje de los equipos en la montaña rusa de los imprevistos, continuará en el séptimo juego, de vida y muerte. La pregunta, ¿quién terminará en el ataúd y quién celebrando la coronación en la cima de la montaña? tendrá respuesta esta noche en Los Ángeles.

El jonrón de Joc Pederson proporcionó cierta tranquilidad entre lo estresante que ha sido esta Serie, estirando a 3-1 la ventaja de los Dodgers, conseguida con par de carreras en el cierre del sexto, con el doble empujador de Taylor y el largo flay de Seager, borrando el jonrón de Springer en el tercero que adelantó a los Astros. El relevista Kanley Jansen, volvió a vestirse de verdugo estrangulando el bateo de los Astros en las dos últimas entradas. El golpe de Verlander a Utley resultó factor decisivo.

Contraste inicial

Hill comenzó bien, no tanto como Verlander quien ponchó a cinco en las primeras tres entradas, pero sus curvas estaban efectivas. El ponche a José Altuve fue una demostración de cómo desorientar con fino pitcheo de quiebre, a un bateador con vista de lince, muñecas rápidas y swing preciso. El jonrón de George Springer sin embasados y con dos outs, silenció a la multitud. El futuro de los Dodgers se oscurecía con los Astros en ventaja 1-0 y Verlander autoritario, luciendo bien afilado extendiendo los ceros hasta llegar a cinco. Con cuatro bateadas pendientes, las esperanzas de resurgimiento de los Dodgers estaban en pie en esta Serie de tantos estallidos, y fortalecidas por la inutilidad de los Astros de producir en los innings 5 y 6, cuando colocaron dos en posición anotadora sin out, y dos circulando con dos outs. 

El ponche de Hill a Josh Reddick con McCaan en tercera y Marwin González en segunda, fue un out decapitador en el inicio del quinto, porque detrás, Verlander era la posibilidad dibujada de un segundo out, con la urgente necesidad de impedirle poner la bola en juego. Y fue eso lo que logró Hill ponchándolo. El mánager Roberts ordenó bolear a Springer y llamó a Brandon Morrow, bombardeado en su último relevo, para trabajar a Bregman con las bases llenas. Obligado a trabajar en la zona, lo cual significa ventaja para el bateador, Morrow dominó a Bregman quien roleteó al short para el tercer out. Se escuchó el resoplido de los pulmones de la muchedumbre, después de contener la respiración mientras la bola viajaba desde la mano de Seager al guante de Bellinger. En el sexto, con dos en base y dos outs, Tony Watson eliminó a González y los Astros volvieron a quedar con las manos vacías.

Golpean al “AS”

La invulnerabilidad de Verlander, desapareció en el cierre de ese sexto episodio. Austin Barnes abrió con hit, y de inmediato, golpeó al emergente Chase Utley. La primera amenaza seria de los Dodgers, hizo que Verlander se sintiera sobre arenas movedizas. Doblete de Chris Taylor por la derecha, y un largo batazo de Seager fildeado por Reddick en el jardín derecho, impulsaron las dos carreras que hicieron girar la pizarra, colocando a los Astros atrás 1-2 y forzando la salida de Verlander por el emergente Gattis en el inicio del séptimo. El jonrón de Joc Pederson contra Musgrove, ampliando 3-1, dio la impresión de cortar la yugular de las esperanzas de los Astros, pese a todo lo que hemos visto en cierres de juego en esta Serie. Y así fue, sin lamentar que los Dodgers, con el cuarto ponche de Bellinger en el juego, dejaran a dos circulando en el cierre del octavo. No era necesario algo más. 

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