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El campeón mundial peso pesado del CMB, Deontay Wilder (38-0 con 37 KOs) y el exmonarca mundial Bermane Stiverne (25-2-1, 21 KOs) se enfrentan hoy encabezando una cartelera a ser realizada en el Barclays Center de Brooklyn, NY. Wilder, en principio, debía enfrentar al cubano Luis Ortiz, pero una prueba positiva en los controles previos antidopaje dejó a Ortiz fuera de la batalla. Para mantener la fecha, se pactó la revancha contra Stiverne, único rival en treinta y ocho salidas en el ring que Wilder no consiguió noquear.

El campeón mundial lució exultante en la conferencia de prensa de este combate y aseguró que esta vez no habrá dudas sobre su supremacía. “Será mejor que la ambulancia, los equipos médicos y el árbitro estén bien listos. Será mejor que tengan la toalla para poder tirarla a tiempo”, aconsejó Wilder. “No hay nada diferente que pueda traer (Stiverne), lo único que podrá hacer será elegir el lugar del piso en que terminara acostado”. “Esta será una pelea electrizante”, vaticinó. “Ese cinturón no va a ningún lado, yo unificaré la división. Y seré el invicto e indiscutido campeón de peso pesado del mundo”.

Bermane Stiverne, por su parte, le restó importancia a las amenazas de su rival y se permitió apuntar que a Wilder, “en sus últimas peleas no se le ha visto ningún progreso”. El haitiano acusó a Wilder de tenerle miedo, aseguró que ganará la pelea y se auto proclamó anticipadamente como campeón mundial.

“No habrá excusas esta vez, me siento genial, me siento fuerte y les puedo asegurar que llegaré a la pelea al cien por ciento, aseguró y enseguida le habló directamente a su rival. “ Se acabó para ti, me pillaste durmiendo la última vez, pero esta vez no habrá nadie durmiendo, voy a estar contigo toda la noche y seré el nuevo campeón”.