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Después de más de un siglo en Series Mundiales, se hace cada vez más difícil tumbar marcas. Se trata de hacerlo en un trayecto tan corto, como es el de siete juegos, o menos. De elaborarse un ranking de los más destructivos artilleros vistos en estos Clásicos, encabezados por Babe Ruth y Reggie Jackson, dos de los que han disparado tres jonrones en un juego, pasando por Bonds, Mantle, Williams, Musial, Canseco, McGwire y tantos otros, sorprende que la marca histórica sea de 5, igualada hace unos días por el lead-off de los Astros, George Springer. 

Hay cifras que llegaron al límite, como la de siete relevos establecida por el zurdo de Oakland Darold Knowels en 1973, el mismo total alcanzado 44 años después por Brandon Morrow de los Dodgers. Hay marcas que no resuenan como los 4 golpes en un juego de Lance McCullers, los 32 cambios de lanzadores realizados por el manager Dave Roberts, pero hay registros que permanecen como impactos por encima del paso del tiempo. Mickey Mantle sumó 18 jonrones en todas las series que disputó.

Johnson el último

Ganar tres juegos en una Serie. Uhhh, desde Mickey Lolich de los Tigres en 1968, superando en el séptimo y decisivo juego al formidable Bob Gibson, solo el zurdo de Arizona Randy Johnson, lo ha conseguido, el último triunfo contra los Yanquis con relevo de un inning y un tercio, un día después de haberlos vencido en el sexto juego. Esta es una  marca muy difícil en estos tiempos cuando ya no vemos a los líderes de rotación, abriendo tres veces, como era usual antes. El abridor del primer juego, repetía en el cuarto y cerraba la Serie. Una marca imposible, es la de Christy Mathewson, el súper pítcher de los Gigantes, quien trabajó tres blanqueos en cinco días contra los Atléticos de Filadelfia. ¿Se imaginan eso en estos días? ¡Monstruoso!

Según la Asociación de Cronistas Deportivos de Estados Unidos, el récord general más difícil de tumbar, es la racha de 56 juegos bateando de hit establecida por Joe DiMaggio en 1941. En Series Mundiales, la marca existente es un feroz reto para cualquier bateador. Hank Bauer, también de los Yanquis, bateó de  hit inalterablemente a lo largo de 17 juegos consecutivos en tres clásicos de Octubre. Si tomamos en cuenta que estos tiempos escaseaban los artilleros que logran hitear en 20 juegos seguidos durante la temporada regular, la marca de Bauer en Serie Mundial pertenece al  grupo de los grandes retos. 

Más jonrones en una Serie. Otro Yanqui tiene que ser, y es Mickey Mantle con un total de 18, el último de ellos contra los Cardenales de San Luis en 1964, cuando se voló la cerca tres veces. Obviamente no tendré tiempo de ver esa cifra amenazada. En primer lugar, para poder tener opción sería necesario participar en las doce series en las que vio acción el devastador ambidextro de los Yanquis, y surge la interrogante: ¿Qué equipo en estos tiempos está en capacidad de ganar 12 banderines con la frecuencia requerida para que un bateador de su divisa tenga tal oportunidad.Don Larsen, único lanzador en tirar un juego perfecto en Series Mundiales.

El perfecto de larsen

¿Recuerdan ustedes algún no hitter en la temporada?... Sí, uno, el logrado por Edison Volquez. En la historia de Series Mundiales que va desde 1903 a este 2017, solo un tirador ha podido lanzar un juego sin hit ni carrera, que además fue PERFECTO, y se trata de Don Larsen un pítcher que antes de llegar a los Yanquis, había sido perdedor de 20 juegos en una campaña. Larsen es uno de esos “héroes sorpresivos” de Serie Mundial. Si esa OBRA MAESTRA del 8 de Octubre de 1956 la ha logrado Koufax, o Whitey Ford o Bob Gibson, o Warren Spahn, todos ellos miembros del Salón de la Fama, se hubiera visto como algo natural.

Eso ocurrió con Larsen abridor casual frente a los Dodgers ese 8 de octubre. ¿Quién diablos iba a sospechar que con 97 lanzamientos, Larsen sacaría 27 rápidos outs frente a un line up formado por Jim Wiliams, Pee Wee Rosse, Duke Snider, Jackie Robinson, Gil Hodges, Sandy Amoros, Carl Furillo y Roy Campanella. Lo probable era que Larsen no caminaría largo pues había ganado 11 y perdido 5 con 3.26 de efectividad ese año. Los Dodgers habían ganado los dos primeros juegos, pero los Yanquis reaccionaron y nivelaron la serie. Fue entonces que Stengel le entregó la píldora para que se fajara con Salvatore Maglie. Las apuestas favorecían a los Dodgers para ese quinto juego, pero Larsen lanzó como  si fuera  una mezcla de Christy Mathewson y Cy Young para liquidar al mínimo de 27 adversarios mientras un jonrón de Matle se convertía en batazo clave para derrumbar un trabajo de 5 hits realizados por Maglie.

Un récord macabro

¿Y los 17 ponches de Bob Gibson en 1968 contra los Tigres? Esa sí es una cifra al alcance. Vimos a Kershaw ponchar a 11 rápidamente. En 1929, Howard Ehmke, un abridor inesperado de los Atléticos de Filadelfia, ponchó a 13 Cachorros y dejó asombrados a los aficionados. En 1953, es decir 24 años después, Carl Erskine de los Dodgers ponchó a 14 Yanquis en su victoria de 3-2 para dejar atrás la marca  de Ehmke y 10 años más tarde, en 1963, Sandy Koufax, el fabuloso zurdo de los Dodgers, tirando también contra los Yanquis mostrando una velocidad controlada mortífera, ponchó a 15 en un triunfo de 5-2. Fue entonces que apareció Bob Gibson en escena, ponchando a 17 Tigres. Estamos esperando por un robot.

Un pequeño gran pelotero, sorprendiendo a todos: Bobby Richardson, también de los Yanquis, estableciendo récord de 12 empujadas en una Serie. Uno espera encontrarse con Babe Ruth, Mickey Mantle, Duke Snider, o Lou Gehrig, pero no, el hombre de la marca es  Bobby Richardson. En la Serie  Mundial de 1960, esa que decidió Mazerowski con un dramático jonrón a última hora, Richardson  fue colocado en la parte de abajo del line up yanqui y remolcó 12 carreras, una más que Mantle, en un comportamiento admirable.

Whitey Ford el zurdo de los Yanquis es el pítcher más ganador y también el más perdedor de estos clásicos con su balance de 10-8. Es un caso como el de Cy Young, ganador de 511 juegos en su carrera, pero  perdedor de 367, las dos cifras máximas en sus respectivos renglones. Para finalizar, regresemos con Bob Gibson y dos registros muy difíciles: ganar 7 juegos consecutivos y caminar toda la ruta 8 veces en orden. Ni lo sueñen en estos tiempos.