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El “monstruo” de la NBA despertó furioso y estremeció el planeta con una actuación cumbre de 57 puntos, 11 rebotes, 7 asistencias, 3 robos de pelota y 2 bloqueos. Impresionante juntar todo eso y convertirse en el más joven jugador de la historia en llegar a los 29 mil puntos. A los 32 años, LeBron es “Un monstruo en crecimiento”, capaz de pelearle un título a los Warriors y derrotarlos después de haber registrado una temporada récord de 73 victorias. El mejor jugador del mundo en los últimos años, es seguro; el mejor de la historia, es un reto que está tomando. Si Jordan es el número uno, LeBron es el número dos, por ahora. Mientras siga derribando marcas y provocando asombro, será una amenaza.

Su impulso derriba montañas, le permitió a los Cavaliers, cortar una racha insólita de cuatro reveses al derrotar 130-122 a los Wizzards de Washington, realizando un despegue espectacular con 42 puntos en el primer cuarto. Con balance de 4-5, los Cavaliers se encuentran a dos juegos de Detroit y uno detrás de Indiana, en el sector central de la Conferencia del Este, que tiene en los Celtics de Boston, su mejor equipo con 7-2. Se informa que LeBron alcanzó más de 10 puntos por 800 juegos seguidos, siendo la marca de 866, en poder de Jordan…Con su furia reactivada, hay que esperar la proyección del equipo de Cleveland, que tiene desactivados a Shumpert, Thomas y Thompson, tres pilares. 

Con los Cavaliers, frente a la fuerte oposición que se encuentra en el oeste, zona poblada de equipos altamente competitivos, LeBron no parece tener chance de seis títulos de Jordan, mucho menos de los 11 de Bill Rusell, pero de continuar haciendo estragos, sus cifras lo elevarán tan alto, que será un fuerte retador para escalar la cima. El estaba furioso por el lento despegue de su equipo. No hay duda que Dwayne Wade ha visto pasar su mejor momento, y que Derrick Rose, se ve recortado. Es obvio que sin Isiah Thomas lesionado, hace falta la dinámica y el canasteo de Kyre Irving, lo cual obliga a James a ser más intenso y productivo, ignorando los mordiscos del desgaste. Se ve lo suficientemente consistente para seguir instalado en el ombligo del espectáculo. Es LeBron quien está identificando una era de la NBA.