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¡Eureka! como gritaría Arquímedes sin necesidad de salir desnudo del baño. ¡Apareció el Real Madrid con la pujanza que le ha permitido derribar montañas! La mejor noticia imaginable para dinamizar la Liga española, advirtiéndole al líder Barcelona y al segundo lugar, el Valencia, dos equipos aún invictos, que deberán dormir con un ojo abierto. La victoria sobre Las Palmas 3-0, iluminada con un golazo de Asensio, de esos que no aburre amanecer viendo repeticiones, porque es quitasueño, mostró al Real Madrid que transitó entre viejas dificultades en los primeros 40 minutos, otra vez suelto, con capacidad para abrumar y destruir, sin ninguna dependencia de Cristiano, siempre esforzado en su búsqueda incansable del gol, pero más integrado al funcionamiento colectivo en los avances. Fue él, quien envió el veloz y certero trazado desde la derecha, para el remate fulminante de Isco, sellando la pizarra.

Esa presión arriba

Aunque Las Palmas es un equipo que se mueve en la oscurecida zona del descenso, supo aguantar en el primer tiempo y permanecer atento a cualquier titubeo defensivo, lo que no se presentó porque Ramos fue mejorando en los anticipos y los cierres, Nacho y Marcelo respondieron por las bandas y Vallejo, debutando, estuvo firme en el cierre de juego cortando pelotas, después de un inicio de adaptación. Esa gestión, casi a última hora, interceptando una pelota que llevaba olor a gol, fue de significado. Por supuesto, no es lo mismo la exigencia frente a Las Palmas, que tomando retos mayores, pero lo importante, era ver al Real Madrid ordenarse y volcarse, como lo hizo en el segundo tiempo, sobre todo después del taponazo de Asensio, un zurdazo colosal. Esa presión arriba aplicada por el equipo de Zidane, con Cristiano moviéndose amenazante por toda el área, nos indicó que la restauración del Real Madrid, está pisando el acelerador.

Cañonazo de Asensio

El primer gol, un cabezazo muy bien dirigido por Casemiro desde la izquierda, tomando un fallido intento de despeje sobre un corner, adelantó al Madrid en el minuto 40, quebrando el hielo del 0-0. Con más determinación y mejor juego, el Madrid se adueñó del balón, de los trazos geométricos, y naturalmente de las opciones. En el minuto 55, Asensio le pega con tal violencia y precisión a un largo rechazo desde la cabaña de Las Palmas, que hace aullar al Bernabéu, cuando la pelota entra como un proyectil, tangente a poste y travesaño, en la escuadra superior del portón defendido por Lizoain. El 2-0, galvanizó al Madrid, que dominó hasta el agobio, incluyendo ese desplazamiento de zancada larga realizado por Cristiano por la derecha, y su cruce hacia la frontal que Isco aprovecha para un golpeo seco, imparable, estableciendo el 3-0.

Si algo le faltó al Madrid, fue el gol de Cristiano, que se lo mereció por su intenso accionar. Sin gol Messi frente al Sevilla, era muy importante para el portugués, marcar contra Las Palmas. ¡Cómo alegra ver al equipo de Zidane revitalizado, coherente en el segundo tiempo, y tan hambriento como en sus mejores tiempos! Ojalá siga así y Benzema se contagie y salga de las sombras. Lo necesita la Liga.