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El despertador está sonando. ¿No lo escuchan? Estamos a solo cuatro semanas del inicio de los Juegos Centroamericanos y es urgente comenzar a hacer ruido. O nos apuramos, o nos fregamos. Tenemos que estar claros de eso. Deberíamos estarlo desde hace cuatro años cuando Emmett Lang obtuvo la sede en Costa Rica. Ahora, no tenemos escapatoria frente al reto asumido. 

Se trata de poner en marcha una suma de esfuerzos, en la cual todos tenemos parte de responsabilidad. Hace unas noches, en el Club Terraza, la empresa Sportstudio23 informó que estaba a cargo de la comercialización y la promoción de estos Juegos que por tanto tiempo perseguimos en forma inútil, hasta llegar a creer que las ilusiones se habían desvanecido por completo.

Es cierto que el triunfo más significativo de estos Juegos es proporcionarle a nuestros deportes y consecuentemente a los atletas, las instalaciones soñadas, sobresaliendo el Estadio de Beisbol Dennis Martínez, que será escenario de la ceremonia inaugural el 3 de diciembre, pero también se necesita mostrar qué tipo de avances se han conseguido en las diferentes disciplinas, una responsabilidad exclusiva de las Federaciones.

En un sube y baja 

Después de las alentadoras actuaciones registradas en 1986 y 1990 en Guatemala y Tegucigalpa, producto de una preparación acuciosa, con la decisiva colaboración técnica de los cubanos se logró cierto sostenimiento en 1994, retrocediendo un poco, y se perdió terreno en 1997 y el 2001, recuperando en los años 2006 con múltiples sedes y 2010, volviendo a retroceder en el 2013, al terminar en sexto lugar, solo delante de Belice, cuyo nivel competitivo es inadvertido.

La crónica deportiva, como dijo Gioconda Alvarado, es muy incidente, no hay duda, pero necesita una consistente y efectiva comunicación con las Federaciones, que son los organismos que pueden suministrar los detalles requeridos sobre sus atletas en cada uno de los 28 deportes, y hacer cálculos sobre sus posibilidades.

Hasta hoy, la posición más alta de Nicaragua ha sido el segundo lugar en el 2006 detrás de Guatemala, que ha sido cinco veces ganador de estos Juegos. En esa edición, Panamá quedó quinto, sobre Belice, y Nicaragua por vez primera superó a Costa Rica. Con costo de 80 millones de dólares y presencia de 3,500 atletas de la región, los Juegos van a disponer de 25 escenarios.