•   España  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Un gol de David Villa apeó a Paraguay del Mundial de Sudáfrica de 2010. El 1-0 con el que acabó el partido fue un resultado amargo para los aficionados del país suramericano. Al mismo tiempo que había sido una alegría que su selección llegara por primera vez a cuartos de final de un mundial.

Eran tiempos felices para la Asociación Paraguaya de Futbol y para su entonces presidente Juan Ángel Napout. Dejaron de serlo cuando fue detenido en Zúrich en diciembre de 2015 y posteriormente extraditado a Estados Unidos por estar supuestamente involucrado en el llamado FIFA Gate o Caso FIFA. Hasta 40 personas están siendo investigadas, entre mandatarios del futbol internacional y empresarios de empresas de marketing y televisión, porque los últimos pagaban sobornos millonarios a los primeros con el fin de asegurarse los derechos de retransmisión de torneos disputados en el continente americano.

Ayer comenzó el juicio y Napout asistirá a las audiencias desde su estado de arresto domiciliario y vigilancia electrónica tras haber pagado una fianza de 20 millones de dólares.

Entre el partido de cuartos de su selección y finales de 2015, Napout tuvo tiempo de medrar en las organizaciones rectoras del futbol internacional. Desde agosto de 2014 y hasta que fuera detenido en Suiza ostentó el cargo de presidente de la Confederación Sudamericana de Futbol o Conmebol. En esa organización coincidió con Gorka Villar, hijo del inhabilitado presidente de la Real Federación Española de Futbol Angel María Villar. En la Conmebol, Gorka fue el director general durante la presidencia del paraguayo. Su cargo en la Conmebol permitió también a Napout acceder a una vicepresidencia de la FIFA y a convertirse en miembro de su Comité Ejecutivo.

Desde 2009, según la Fiscalía de Estados Unidos, Napout y otros cinco ejecutivos de asociaciones de futbol nacionales enmarcadas en la Conmebol, habrían formado el ‘grupo de los Seis’ para orquestar el cobro de sobornos anuales de “seis cifras” y asegurar los derechos de retransmisión televisivos de la Copa América o la Copa Libertadores a empresas como T&T y Datisa.

En ese contexto de supuestas transferencias ilícitas de dinero, Napout, su mujer y sus cuatro hijos crearon en marzo de 2010 la sociedad ‘offshore’ Napfors Holdings Limited, registrada en las Bahamas. Las primeras letras de los apellidos del matrimonio Juan Ángel Napout y Ruth Karin Forster conforman su nombre. Hasta junio de 2015, seis meses de ser detenido, el directivo paraguayo dejó huella de actividades en su compañía offshore.

Esta información forma parte de la investigación mundial “Paradise Papers”, basada en el análisis de 13.4 millones de documentos procedentes de dos proveedores de servicios “offshore” de Bermuda y Singapur y 19 registros mercantiles de jurisdicciones opacas. La filtración fue obtenida por el diario alemán Süddeutsche Zeitung, que la compartió con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) para dirigir el trabajo que se publica en 96 medios de todo el mundo, entre ellos, The New York Times, The Guardian, Le Monde y El Confidencial y La Sexta en exclusiva para España.

Un documento judicial de la Fiscalía de Estados Unidos obtenido por reporteros de ABC Color acredita que la esposa de Napout habría enviado dinero desde cuentas suizas a una de su esposo en un banco de Paraguay vía Estados Unidos. Una primera transferencia desde una cuenta de Lloyds TSB Bank PLC ascendió a 200,000 dólares. La segunda, desde una cuenta del banco suizo Union Bancaire Privée, fue de 50,000 dólares.

Las malas artes de Gorka

El hijo de Angel María Villar ocupó la dirección general de la Conmebol entre diciembre de 2014 y julio de 2016. En este organismo coincidió con hasta cinco presidentes diferentes, los tres primeros procesados en el Caso FIFA por la Justicia estadounidense: el paraguayo Nicolás Leoz, el uruguayo Eugenio Figueredo y Juan Ángel Napout.

Figueredo también fue detenido en Zúrich en diciembre 2015, pero él fue extraditado a su país por requerimiento de la Justicia uruguaya. Allí confesó que él y otros mandatarios del futbol sudamericano recibían mensualmente en negro muchos miles de dólares por parte de las empresas de marketing y televisión. La investigación de los Papeles de Panamá demostró que Figueredo manejaba esos fondos desde sietes sociedades ‘offshore’ a través de las cuales había adquirido numerosos inmuebles.

En esa y sucesivas comparecencias judiciales, Figueredo acusó a Gorka Villar de ejercer el papel de extorsionador en favor de la trama fraudulenta. Hasta siete clubes uruguayos y la Mutual de Jugadores Profesionales habían presentado una denuncia en 2013 por las mordidas pagadas a los directivos y que les perjudicaban a la hora de negociar sus propios derechos de retransmisión. Según el testimonio de Figueredo, Nicolás Leoz empleó a Gorka Villar para extorsionar a los clubes con el fin de que retiraran la acusación, “sobre todo a Peñarol”, y les amenazaba con no jugar la Copa Libertadores. “Utilizaba la influencia de su padre para que la FIFA respaldara mediante notas coactivas a la Asociación Uruguaya de Fútbol”, recalcó Figueredo a la jueza María Adriana de los Santos.