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La selección de futbol de República Dominicana le endosó ayer de local a la de Nicaragua su segundo revés consecutivo (1-0), tras superarla el pasado miércoles en Diriamba (3-0), alargando una racha negativa del equipo Azul y Blanco, que ha perdido siete de sus últimos ocho encuentros, con solo un empate, lapso en el que únicamente marca tres goles y recibe 15. En un juego de pocas llegadas de peligro, con un fallo del árbitro central, señalando un cuestionado penalti, los de casa se impusieron para dar un campanazo ante un rival considerado favorito en la previa del primer amistoso.

La tropa que dirige el costarricense Henry Duarte mejoró significativamente su imagen en el inicio del partido, respecto al primer desafío que perdió 3-0 el pasado 8 de noviembre en el estadio Cacique Diriangén. La Azul y Blanco se propuso dominar la posesión del esférico y manejar los hilos del encuentro elaborando jugadas sin apresurarse. Así lo hizo durante los primeros 20 minutos, luego bajó la intensidad y permitió que los dominicanos se asentaran, pero ninguno lograba generar peligro en ataque.

La primera media hora del partido se disputó con mucha intensidad en el mediocampo, pero ni los delanteros del país caribeño, ni los pinoleros, fueron capaces de romper los esquemas defensivos del contrario. De hecho el primer remate a marco salió de los botines de Edipo Rodríguez (35’), quien a la postre sería figura en el triunfo de su onceno. Por Nicaragua, Jorge García y Luis Galeano se animaron a disparar de larga distancia antes de irse a los vestuarios, pero sus remates se fueron desviados.

Duarte, criticado por los pobres resultados del equipo nacional, que alargó una racha negativa de ocho partidos consecutivos sin ganar con siete reveses; apostó por alinear de inicio a Maykel Montiel  y a “Calán” García y dejó en el banquillo de suplentes a Ariagner Smith y Denis Berger, que fueron titulares en el juego del pasado miércoles. Justo Lorente, Manuel Rosas, Josué Quijano, Cyril Errington, Óscar López, Marlon López, Daniel Cadena, Luis Galeano y Brandon Ayerdis, completaron la alineación estelar del timonel costarricense, que paró a su equipo con el habitual esquema de 1-4-2-3-1.

La variante de mayor peso fue la de adelantar a Cadena para que fuera el administrador de balones, asignatura que se le dificultó por lo antes dicho, pues se topó con una estricta línea defensiva que no estaba dispuesta a ceder espacios. Sí los concedió del otro lado la tropa nicaragüense, pero los dominicanos fueron menos efectivos que en Diriamba. Para bien de la Azul y Blanco, Josué Quijano estuvo suelto, intentando proyecciones por el costado derecho, haciendo alarde de su velocidad, pero cada vez los locales encontraron la fórmula para evitar que este colgara centros envenenados.

¿Qué miró el árbitro? 

En la segunda parte, el equipo de casa fue más propositivo de arranque, entendiendo que en el juego pasado su futbol agresivo surtió efecto en el marcador. El empuje de Edipo e Ismael Díaz provocó que la zaga pinolera comenzara a cometer errores, que para fortuna de los nicas no pesaron. Eso sí, los dominicanos consiguieron establecer su estilo, volviendo el juego más rápido y de mucha exigencia física. Pero la historia fue la misma que en la primera parte, Lorente y Miguel Lloyd eran simples espectadores, salvo por un par de remates de cada lado, sin la potencia y efectividad necesaria para exigirlos al máximo.

Cuando parecía que ambos seleccionados se encaminaban a amarrar un empate, saltó una pregunta en la cabeza de muchos, ¿qué miró el árbitro central? Corría el minuto 81’, cuando Juan Ángeles sacó un remate desde la frontal del área que se fue por un costado de la portería que defendía Lorente, el propio jugador dominicano reclamó una mano en actitud escandalosa y el juez central decretó un penalti, que desde cualquier ángulo de la jugada no se aprecia. Ni en cámara lenta es posible captar tal mano, pero la decisión arbitral estaba tomada y Edipo Rodríguez transformó el gol que le dio el triunfo a los suyos.

Fue la tercera anotación del delantero estrellas de los dominicanos, el segundo por la vía del penal. Era el minuto 84’ cuando el 1-0 subió a la pizarra, y pudo ser más abultado, de no ser porque Lorente se lanzó sobre un balón que llevaba dirección de gol al 94’, enviando el balón a tiro de esquina. El segundo revés de Nicaragua ante República Dominicana, pese que fue menos doloroso, sigue dejando un ambiente nebuloso sobre la selección, que atraviesa por su peor momento en la “era Duarte”, carente de ideas para generar peligro a sus rivales y falta de goles, como en los viejos tiempos. 
 

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