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Recordemos que hoy es 13 de noviembre. Así que los Centroamericanos programados para iniciarse el 3 de diciembre se encuentran en la vuelta de la esquina. No vamos a detenernos en discusiones y cuestionamientos inútiles sobre tiempo y oportunidades perdidas, girando alrededor de lo que se pudo haber hecho y no se hizo, porque el reto es de todos, cada uno con su cuota de responsabilidad, y no queda más alternativa que ofrecer nuestros aportes para sumar esfuerzos. 

Se trata de un evento sin precedentes para nosotros, muy por encima de la organización de los cinco Mundiales de Beisbol que aquí se han realizado. En todo, en exigencias de organización, transporte, hospedaje, dinamismo, información y tantas cosas más. Estamos hablando de 28 deportes con posibles siete países involucrados, lo cual indica que el nivel de agitación será muy intenso, confiando en que lo emotivo, supere la calidad que puede ofrecerse.

La gestión de Emmett

Aunque en materia de deporte competitivo, Centroamérica se encuentra en la cola del mundo, y ganar el evento no provoca gran repercusión, se trata de nuestro evento regional que nació en 1973, y superando dificultades como en el 2006 cuando se necesitaron cinco sedes, se ha sostenido a lo largo de 10 ediciones, y por vez primera, como ocurrió con San José de Costa Rica en el 2013, se efectuará en Nicaragua.

El atrevimiento, con el abierto respaldo gubernamental, fue del presidente del Comité Olímpico Nacional Emmett Lang. Después de fallar tres veces, Nicaragua ha logrado darle forma a estos Centroamericanos, que dejarán como principal herencia, instalaciones no soñadas, al menos no todas juntas, ni tan relucientes. Tenemos los escenarios, hay que ver a los bailarines, aunque no tengamos expectativas sobre la aparición de algún Fred Astaire.

Dos grandes figuras

El nivel de competencia de estos Juegos, es excesivamente discreto. Eso fue mostrado una vez más, hace cuatro años en San José, y es casi obvio que lo seguirá siendo aquí. Sin embargo, se asegura que por Guatemala competirá el medallista olímpico y mundial en marcha Erik Barrondo, y que Costa Rica podría presentar al formidable cuatrocientista plano Nerys Brenes, ganador de oro en el Mundial de pista cubierta en Estambul y en los Panamericanos de Guadalajara. Dos figuras cumbres en el área.

Los Juegos están ahí, frente a nuestras narices. El evento abre puertas el 1 de diciembre en el Estadio Dennis Martínez. No hay tiempo de mirar hacia atrás. El Comité Olímpico, el Instituto, la Alcaldía, nosotros como cronistas, querámoslo o no, estamos obligados a empujar el carro. El reto es de todos.