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¿Qué es lo que vi ayer del espigado chavalo zurdo Gary Castro, nuestro mejor “pistolero”, con posibilidades de disputar medallas en estos Centroamericanos en el deporte de los balazos con la pequeña raqueta? Sólido bloqueando dentro de la mesa, preciso con su golpeo liso y también raspando la pelota, parece necesitar un poco de afinamiento en su revés, pero lo utiliza apropiadamente para volcarse sobre el adversario con una voracidad ofensiva insaciable, sostenida, efectiva. Es difícil hacerlo retroceder, y cuando lo hace, regresa casi de inmediato con su golpeo de media distancia. Se capta que es capaz de dibujar una geometría destructiva sobre la mesa, manejando los cruces con habilidad.

Doblando por la curva de los 16 años, rumbo a los 17, Gary da la impresión de estar atravesando por una etapa de madurez. Viene evolucionando rápidamente desde que apareció en escena en el 2012, me dice el adiestrador Nelson Reyes, de 47 años, quien espera verlo sobrevivir en terribles duelos, tanto con el gran favorito, el guatemalteco Héctor Galica, de brillo cegador durante el último torneo de CA y México; Everth Moscoso, el también chavalo panameño Jacobo Vanish, Alexander Zamora y Jasen Martínez. “Estará involucrado en luchas feroces tanto en individual como por equipos, pero se tiene una gran confianza y se encuentra bien afilado. Ofrecerá un gran espectáculo”, asegura Reyes, su pulidor.  

Un equipo agresivo

Las cuatro de oro de Óscar Molina en 1986, es en estos tiempos en que el nivel de competencia plantea mayores exigencias, un reto improbable, y Gary lo sabe, pero se declara en pie de guerra apoyándose en ese atrevimiento frente a las dificultades, que ha logrado cultivar.  Detrás de Gary Castro, estarán el también zurdo de 19 años, Luis Moreno;  el inagotable veterano de casi 48 años Róger Sequeira; Denilson Castellón y el jovencito Roustan, ambos con 17 años. “Técnicamente puedo asegurar que es el mejor equipo imaginable, así como el de mayor agresividad”, opina Reyes, genuinamente entusiasmado.

Brisa Prado tiene 17 años, ha crecido escuchando en su casa historias de medallistas. Es hija de William Prado, jugador de corte defensivo, pero gran contragolpeador, uno de los mejores tenismesistas que ha producido este país, y sobrina de Georgina, todavía en acción y fajándose. Solo la vi brevemente, y me parece más consistente que las mejores de otros momentos, incluyendo “Chilo” Gaitán y Norma Molina. La oposición que enfrentará Brisa es muy fuerte, encabezada por Andrea Estrada de Guatemala, quien estudia y juega en Francia, un nivel muy superior. Sin embargo, pese a estar consciente que la posibilidad de medallas no es muy viable, la pinolera muestra tranquilidad mientras entrena a fondo.

“Por equipos en varones, buscamos cómo derrotar al equipo salvadoreño y ganar la plata, detrás de Guatemala, el rival más difícil. Tal pretensión no es descartable, pese a considerar muy exigentes los juegos con Panamá y Costa Rica”, dice el entrenador Reyes, a la espera que se levante el telón en el Tenis de Mesa el próximo 13 de diciembre, cuando los juegos estén entrando a su recta final.

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