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“Antes no entrené con amor, pasé por una gran depresión por la muerte de mis trillizos, es una depresión de la que todavía no me he recuperado”, cuenta Walter Castillo (26-4-1, 19 nocauts) con su voz quebradiza y la mirada triste. Sus tres bebés murieron en el vientre de su esposa. El episodio ocurrido a finales de octubre del 2015, antes de su enfrentamiento contra el japonés Keita Obara y el dolor todavía sigue taladrando los sentimientos del boxeador, quien tomó el camino de la fiesta y el alcohol en medio de su luto. “Me daba igual perder o ganar”, agrega.

Después de sucumbir por nocaut contra el ruso Sergey Lipinets en julio del 2015, Castillo relata que al llegar a su habitación reflexionó de lo turbulenta que estaba su vida en el plano personal y profesional. Fue allí que decidió ponerle un alto a su mal actuar, principalmente por sus padres y familiares. 

Esta noche, Castillo subirá al ring para enfrentar al dos veces campeón mundial en 140 y 147 libras, el estadounidense Devon Alexander (26-4, 14 nocauts). No hay título en juego, pero es una pelea que Walter puede tomarla como la oportunidad para redimirse de un solo golpe. Triunfar esta noche en el Coliseo de San Petersburgo en Florida, le abriría las puertas a una oportunidad directa de título mundial, borrando los malos momentos y empezando un nuevo camino que lo lleve al pináculo del boxeo.

¿Qué ha sido diferente de esta preparación respecto a anteriores combates en Estados Unidos?

Me he tomado cuatro meses para entrenar, lo distinto ha sido tomarme las cosas en serio, con la misma pasión y el hambre que tenía cuando peleé por primera vez en Estados Unidos. Antes no entrené con amor por problemas emocionales que tuve, pasé por una gran depresión a causa de la muerte de mis trillizos, fue un gran dolor, es una gran depresión de la que todavía no me he recuperado.

Cuando se me vienen recuerdos, o se cumple el aniversario de la muerte de mis trillizos, me siento mal. Así es, también me afectó el contrato que tenía con mi apoderado, me daba igual perder o ganar.

¿Cómo se llega a ese punto que un peleador diga: “no me importa perder o ganar, me da igual”?

Es difícil explicar lo que siento. No me importaba ganar, no entrenaba al 100%, venía a Estados Unidos a bajar 30 libras. Cuando peleé con el ruso Sergey Lipinets bajé 32 libras, entrenando 28 días. Me avisaban de la pelea de repente, cuando en Nicaragua andaba haciendo locuras, en fiesta, tomando, etc... Ya no quería seguir viajando. Todo me daba igual.

Un día le puse un alto, reflexioné que no debía desperdiciar el don que Dios me dio. Si voy a perder en una pelea que no sea por falta de condiciones, ni por falta de pantalones. 

¿Cuál fue el punto de inflexión para dejar ese tipo comportamientos incorrectos?

Para este viaje  hasta compré mi boleto. Cuando peleé con el ruso iba delante en las tarjetas a pesar de que tenía encima al árbitro, aun así estaba ganando, todavía lo protegieron. Después de eso tomé conciencia que tenía que prepararme por el orgullo de mi familia y de las personas que me quieren, también por el boxeo de Nicaragua.

De todos los rivales que has enfrentado en Estados Unidos, Devon Alexander es el que tiene más nombre. ¿Qué significa para vos enfrentarlo?

Alexander es el mejor rival de mi carrera, ha peleado con los mejores de su categoría, fue uno de los mejores libra por libra en su momento. Estas son las peleas que me gustan, los últimos boxeadores que me  han puesto son invictos, Lipinets ahora es campeón del mundo, imaginate.

¿Cómo visionás el combate contra Alexander?

Es un tipo que boxea mucho, cuando sienta mi mano va a correr, trataré de trabajarlo en la zona hepática para que se pare, seré inteligente. Tengo que trabajarle los primeros rounds con velocidad.

Alexander tiene 2 años sin peleas y se habla de que ha atravesado problemas personales, es una incógnita, ¿sentís que ese antecedente de Alexander te da cierto favoritismo?

No me confío nunca, trabajé al 100% con el cubano Moro Fernández. Él es un boxeador de mucha experiencia y eso te saca a flote. No tengo ninguna excusa para perder, si está escrito que gane lo haré con la ayuda de Dios. 

¿Cuál es tu motivación actualmente?

Ganando esta pelea, podría disputar un campeonato mundial. Mi motivación es por salir adelante, quiero tener un futuro mejor y ser el orgullo de mi familia y de Nicaragua.