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En octubre de 1957, cuando las cosas eran vistas en blanco y negro, los Trotamundos de Harlem, cuya existencia como equipo de entretenimiento data de 1929, maravillaron al público nicaragüense con sus genialidades en la duela. Anoche, sesenta años después, los Globetrotters volvieron a impactar con sus habilidades balón en mano y frente al tabloncillo a más de seis mil aficionados pinoleros que se congregaron para ser partícipes del primer evento que se realiza en el moderno Polideportivo Alexis Argüello, que se dejó ver en todo su esplendor de principio a fin.

Desde horas tempranas de la tarde, los aficionados empezaron a llegar al nuevo palacio del deporte nicaragüense, todos entusiasmados con la idea de ser parte de un momento histórico. Mientras la gente se formaba en extensas filas esperando les dieran la autorización para entrar al majestuoso coliseo, los protagonistas del espectáculo ensayaban sus maniobras en la duela con el objetivo de entregarle al público, que tuvo que pagar entradas de 11, 30, 54 y 90 dólares, un espectáculo de máximo nivel.

Retraso superado 

El inicio del show fue anunciado para las 6:00 p.m., sin embargo, fue hasta las 7:30 que todo comenzó. El primero en aparecer en el escenario fue Globie, la mascota de los Globetrotters, un personaje de cuerpo delgado y una prominente cabeza redonda que se encargó de animar al público realizando un par de dinámicas. Primero organizó el tradicional juego de la silla, para el cual contó con la participación de cuatro niños de los que estaban entre el público y luego organizó un concurso de baile entre tres de los aficionados. 

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Tras este espectáculo inicial y con el público ya metido en el ambiente, aparecieron los integrantes del equipo Todos Estrellas y tras ellos, en medio del bullicio ensordecedor de la gente, se presentaron los reconocidos Globetrotters, listos para poner en marcha su derroche de habilidades. 

El espectáculo central consistió en un juego de baloncesto, en el que los Trotamundos no hicieron más que exhibir de tabloncillo a tabloncillo sus genialidades. Maniobras de ilusionistas y clavadas increíbles deleitaron a una multitud que no podía evitar sorprenderse. En el transcurso del desafío, los integrantes del equipo interactuaron con el público, haciendo del evento toda una fiesta. 

La noche concluyó, bien podría decirse, tal y como empezó. Con la gente excitada y hambrienta de más espectáculo y con los Trotamundos de Harlem listos para seguir luciendo su talento. No se pudo continuar anoche porque el show tiene un límite de tiempo, pero hoy, en el mismo escenario, los Globetrotters estarán preparados para volver a maravillar a sus aficionados.

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