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Igual que Ana Vanegas, ganadora de dos oros en remo y con posibilidad de ampliar hoy, Birmania Valerio del equipo de rugby, entrevistada por Maynor Salazar, mostraba en pantalla anoche, su dentadura reluciente dibujando una ancha sonrisa de satisfacción, sentada en la cima de la montaña del orgullo, por la medalla de bronce recién conquistada. Son dos rostros con la misma expresión de júbilo en este agitado despegue pinolero en los Juegos Centroamericanos que estamos disfrutando. 

“Necesitamos de un apoyo sostenido que asegure condiciones, preparación exigente y fogueo”, dijo Birmania. Eso implica, invertir, algo en lo que coincidían varios dirigentes olímpicos de la región. En ambos casos los de Ana y Birmania, y los de muchos atletas con proyecciones, el futuro va a depender de la inversión. La ilusión, cuesta caro, dice Juan Rulfo en uno de los pasajes de su obra maestra “Pedro Páramo”, y eso lo entendió muy bien un conocedor del deporte como siempre lo fue Fidel Castro, quien le dio forma y le proporcionó fondo al milagro cubano.

Un salto espectacular

El proceso de elevación del nivel competitivo del deporte en la isla, hizo posible llegar a superar en Barcelona 1992, a países que parecían inalcanzables como Francia, Inglaterra, Italia, España, Brasil y Japón, terminando en quinto lugar en el medallero. ¿Cuánto costó volar tan alto? Fidel nunca cuantificó esa cifra, pero si el actual presupuesto del deporte de Guatemala, es de 120 millones de dólares, cifra más alta que el costo de nuestras nuevas instalaciones, es fácil hacer cálculos, sin perder de vista el aporte conseguido en lo político vía conexiones, algo que nos ayudó mucho en 1986.

Dos frases fueron ciertas en Cuba: el deporte es arma de la revolución, y la mejor forma de hacer patria es haciendo deporte. Y Cuba, con atletas de potencial superior al que se ve en Centroamérica, se despegó del resto de América Latina en los grandes eventos. El esfuerzo cubano desde las Escuelas de iniciación deportiva, pasando por la preparación de suficientes entrenadores en el exterior, conseguir el aporte de otros proporcionados por países de alto desarrollo como la RDA, la URSS y Bulgaria, por citar tres de ellos, y garantizar el “afilamiento” de sus atletas, caso Juantorena pre 1976, con todas las condiciones requeridas, fue mayúsculo e impresionante.

El reto es enorme

Para los países de la región, las exigencias económicas en busca de mejoría deportiva, son agobiantes. Hay tantos casos como los de Hasley Crawford y Don Quarrie, velocistas caribeños, lo mismo que el dominicano Félix Sánchez, y nuestra Michelle Richardson, construidos en Estados Unidos, donde pueden sacar todo su potencial. Hace unos días, uno de los entrenadores de tenis de mesa, me decía que los “pistoleros” pinoleros encabezados por el chavalo Gary Castro, se estaban adiestrando en Guatemala, mientras los competidores de ese país, cinco veces ganador de los juegos, se habían movido hacia Corea para su pulimento, lo que marca una diferencia. El salto nica en el 86 y en el 90, se debió a la aproximación en condiciones de preparación y asistencia con el resto de Centroamérica. El factor clave es la inversión, pero cuesta caro, como las ilusiones.

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