•   Londres, Inglaterra  |
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  • AFP

El entrenador del equipo de fútbol inglés del Mánchester City, Pep Guardiola, defendió el martes la celebración de sus jugadores tras vencer al Mánchester United, que dio pie a una pelea entre ambos equipos.

La Federación inglesa de Fútbol (FA, Football Association) dio de tiempo hasta el miércoles para que ambos clubes expliquen que ocurrió en el túnel de vestuarios tras la victoria del City 1-2 en Old Trafford, el estadio de su máximo rival.

Cuando le preguntaron si sus jugadores se comportaron indebidamente, Guardiola respondió a la prensa: "no, definitivamente no. Estábamos contentos".

"Ganamos el derbi al Mánchester United, uno de los mejores rivales que tenemos. Lo celebramos. Creo que si el United gana un derbi, lo celebra. Pero, ¿dónde? En el vestuario, eso es lo que intentamos y lo que hicimos".

El segundo entrenador del City, el también ex futbolista español Mikel Arteta, acabó con la ceja rota y el rostro ensangrentado en la pelea, que estalló cuando el entrenador rival, José Mourinho, se fue hacia el vestuario de los rivales para recriminarles que celebrarán con demasiado entusiasmo su victoria.

El diario The Guardian reveló que Arteta salió dañado de la pelea que estalló tras los reproches de Mourinho, y otros medios explicaron que otro miembro del equipo de Guardiola requirió también asistencia médica.

Según las mismas fuentes, Mourinho se encaró con el portero brasileño del City, Ederson, y el delantero belga del United Romelu Lukaku también tuvo un papel protagonista en el altercado.

El Daily Mail y el Daily Telegraph aseguraron que Mourinho fue rociado con agua y leche por los jugadores del City y que una botella de plástico acabó alcanzándole en la cabeza.

Ni Guardiola ni Mourinho, que comparten una larga historia de tensiones y enfrentamientos que se remonta a su época de entrenadores del Barça y el Real Madrid, respectivamente, se refirieron al incidente en sus conferencias de prensa tras el partido.