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Aquel 6-2 que ganó el Barsa pese al esfuerzo desplegado por Iker Casillas, fue tan sorprendente, como el 5-0 clavado por Guardiola a Mourinho. Hay goleadas del lado del Madrid, pero nunca se tienen señales visibles de lo que pueda ocurrir entre estos dos equipos. Todas las teorizaciones resultan inútiles. Valverde y Zidane, se sienten tan tensos como Aníbal y Escipión antes de la batalla de Zama. El suspenso, como siempre, puede morderse.

Entre el Barsa y el Real Madrid, nunca la distancia en la tabla debilita lo intrigante. Cualquiera diferencia, incluyendo los 11 puntos actuales a favor de los azulgrana, con un partido pendiente el Madrid, se coloca a un lado, frente a la historia de una rivalidad capaz de emerger y revitalizarlos cada vez que se encuentran. Se trata del Clásico de todos los Clásicos. Por encima de aquel River-Boca que se producía en Argentina para estremecernos en todos los rincones de América Latina, o del Inter-Milán, capaz de suspender una misa en la bellísima e impresionante Catedral de Milán. Este es ahora algo más, el Clásico que el mundo espera, imaginado siempre, como un duelo de ribetes espectaculares con la presencia de una galería de estrellas, y naturalmente, con Cristiano y Messi sacando sus espadas.

¿Por qué creo en el real?

Siempre recuerdo aquel Clásico en marzo del 2007, Messi siendo un chavalo, marcó tres goles contra el equipo de realeza, el último cuando el telón estaba cayendo en el Nou Camp, sellando un 3-3. Era un chavalo que tomaba el lugar de Ronaldinho y se proyectaba vertiginosamente antes del ruidoso aterrizaje de Cristiano en el Madrid. Hoy los dos han crecido tanto que acumulan cinco balones de oro cada uno, y se espera de cada uno, puñales en mano, lo mejor, lo fantasioso, lo desequilibrante, lo destructivo.

¿Por qué veo favorito al Real Madrid? Por ese mediocampo fuera de serie que puede ser confeccionado barajando al excepcional Isco, con el supertrazador de enlaces, Toni Kross,  el aguerrido e incidente Casemiro, y el siempre estupendo Modric que combina poder, sutileza y destreza. No, el Barsa no tiene un mediocampo tan formidable, incluso con Messi funcionando retrasado; y adelante, aunque Suárez parece estar en plan de recuperación, Valverde no tiene a Neymar, en tanto, el Madrid con Cristiano y Bale entrando al área, la presencia de Benzema o de Asensio, tiene más profundidad.

Los dos, ansiosos

¿Y por qué el Madrid está tan atrás? Misterios del futbol diría Juvenal Pasquato el gran cronista argentino de la revista El Gráfico ya fallecido. Es el mismo equipo que vemos en la Champions, y en las fechas recientes se ha mostrado más consistente, luego, llega en un buen momento. Si gana el Madrid, en lo referente a puntos perdidos, se colocará a cinco, lo cual antes de concluir la primera vuelta, es un factor de presión muy significativo. Como ha advertido Zidane, el Madrid sabe lo que es venir desde más atrás con menos recorrido. Eso sí, de ganar el Barsa entre la ansiedad que caracterizara la batalla, el Madrid se sentirá en la Liga dentro de un agujero alejado 14 puntos, 11 indiscutibles con el partido pendiente.

¿Cuándo los cálculos previos han sido certeros? Pocas veces. Este es el duelo en que las apariencias previas engañan. Estamos acostumbrados a ver saltar las consideraciones hechas añicos, como pulverizadas por una bomba. Es un partido para disfrutarlo con el sistema nervioso alterado y los dedos cruzados. El Barsa ha sorprendido consiguiendo resultados favorables atravesando dificultades. Nada que ver con aquel ballet, pero ha sumado puntos, y llega a este duelo con el Real, perseguido por el Atlético de Simeone.