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Entre febrero y marzo de este año, par de meses después de que la selección mayor pinolera participara en la Copa de la Unión Centroamericana de Futbol (Uncaf), Nicaragua descendió del puesto 111 en el que inició el 2017, al 117 y 118, respectivamente, lo cual representaba un retroceso mayúsculo, pero justificablemente la Azul y Blanco venía de perder tres partidos, empatar uno y ganar uno en el torneo Uncaf, mismo en el que solo le alcanzó para quedarse con el boleto a repechaje clasificatorio a Copa Oro de la Concacaf.

Pero así como descendió, Nicaragua escaló entre abril y junio a los peldaños 101 y 100, coincidiendo con la clasificación de la selección mayor por segunda vez en su historia a la Copa Oro, tras eliminar a Haití en partidos de ida y vuelta (perdió 3-1 de visita y ganó 3-0 de local). El puesto 100 en el ranking mundial de la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA por sus siglas en inglés), ha sido la mejor ubicación que logró Nicaragua en el 2017, desde entonces ha venido en picada.

En julio cayó cinco puestos, pasando del 100 al 105; entre agosto y septiembre se ubicó en el 109; el siguiente mes escaló un peldaño (108) y en noviembre ocupó el 106, para finalmente caer precipitosamente al 119, según la última actualización del ranking este jueves 21 de diciembre. En un año en el que la selección absoluta disputó 16 partidos entre competiciones oficiales y amistosos de fecha FIFA, de los cuales perdió 12, ganó dos y empató otros dos, no hay forma de sorprenderse ante tal retroceso, pero es buen momento para que nos preguntemos ¿qué fue lo que salió mal y cómo mejorar?

En contraste con las 7 victorias, un empate y un revés de la Azul y Blanco en 2015, que llevó a Nicaragua a ocupar el mejor puesto en su historia (92), los dos últimos años han sido preocupantes. Cuando se creyó que el futbol nacional estaba de cara a mostrar una evolución considerable, que combinara buen juego y resultados positivos, ocurrió lo contrario. En el 2016 la selección mayor resumió dos triunfos, un empate y tres derrotas, acabando en el lugar 124 de la clasificación de la FIFA. Una serie de factores se combinaron para que ocurriera dicho retroceso, principalmente la falta de fogueo y los roces entre jugadores y directivos de la Federación Nicaragüense de Futbol (Fenifut).

Tal es el caso de Jaime Moreno, el jugador de padre nicaragüense y madre italo-venezolana, cuyo paso por la selección absoluta fue efímero, pues tras participar en la Copa Uncaf, fue excluido del equipo nacional por haber reclamado a los federados mejores condiciones para él y sus compañeros de selección. Pero el de Moreno es solo uno de los muchos casos que se han discutido a lo interno de Fenifut y otros que han sido ambientados por los propios futbolistas. Lo dicho anteriormente, sumado a otros aspectos: lesiones de jugadores y falta de roce internacional, ha incidido para que Nicaragua se aleje sistemáticamente del top 100 del ranking FIFA, aun entendiendo la subjetividad de dicha clasificación.

Aunque no es tan fácil como muchos desearan, es sencillo identificar que la inoperancia de la Fenifut para responder a las necesidades básicas de los jugadores y para garantizarle mayor actividad a la selección absoluta, de tal forma que gane bagaje, salta a la vista como el principal factor de estancamiento. Aunque hay quienes atribuyen mayor responsabilidad al director técnico Henry Duarte, es imposible esperar mejores resultados sin una federación que esté a la altura de las exigencias.