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A las 3:37 a.m., de este lunes, Carlos “Chocorroncito” Buitrago subió a la báscula digital, la pantalla le reflejó 107.4 libras.

El muchacho se bajó con una sonrisa de oreja a oreja, y no es para menos, los últimos días han sido un suplicio para él, acercarse a las 105 tras casi dos años sin dar esa categoría, no es fácil.

Para su tranquilidad, el peso está controlado, así tomó el avión en Miami para trasladarse a Tokio, Japón, donde el 31 de diciembre enfrentará al local Hiroto Kyoguchi por el título mínimo de la Federación Internacional de Boxeo (FIB). 

“Dios está haciendo la obra, el siempre permanece fiel”, externó Buitrago, quien emocionalmente se ha fragmentado durante este mes. La presión del peso sumado a lo difícil que es estar lejos de su familia, perderse el nacimiento de su bebé Josué Abraham, celebrar su cumpleaños en Miami sin los suyos, y no poder disfrutar la navidad y el año nuevo en su país, todo esto le ha golpeado el alma.

“Me estoy perdiendo momentos importantes, pero este sacrificio lo hago por mis seres queridos y mi país, quiero volver de Japón como campeón mundial”, agregaba.

Plan de trabajo

La idea de Buitrago es aterrizar en Japón en un máximo de 108.5 libras. “Me cuidé el fin de semana para poder comer en el avión”, explicó.

Durante los últimos días, previo al pesaje del sábado, el plan del equipo de trabajo conformado por sus entrenadores Mauricio Buitrago y Osmiri “Moro” Fernández es mantener al muchacho en la categoría sin que tenga que desgastarse demasiado.

Algunos peleadores toman la decisión de no ir al gimnasio, optando por quedarse a correr en las caminadoras del hotel con el traje sauna puesto y así bajar esas últimas libras, las más difíciles. Buitrago espera no realizar ningún ejercicio el viernes para descansar y esperar la ceremonia de pesaje a realizarse el sábado.