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¿Cómo puede un boxeador lucir esplendoroso una noche y en otra amarrarse las manos? Es difícil entenderlo, pero en ese camino de la inestabilidad ha transitado Carlos “Chocorroncito” Buitrago. El púgil es una moneda al aire, saber de qué manera se mostrará este domingo contra Hiroto Kyoguchi por el título 105 libras de la Federación Internacional de Boxeo (FIB) es un enigma. Tiene un problema de bipolaridad en el ring.

Los antecedentes inmediatos demuestran ese padecimiento en Buitrago, por lo que no hay certeza de qué postura tomará el domingo. ¿La de un retador hambriento en busca de su presa o la de un púgil interesado en aguantar los 12 rounds y caer en las tarjetas? Revisemos los recientes rivales de Carlos para evidenciar que es un boxeador talentoso cuando explota, pero decepcionante si se amarra las manos. 

Destruyó a Yedras 

El 20 de julio del 2013, Buitrago tuvo su primera oportunidad de campeonato mundial ante el mexicano Julián Yedras. Fue ficticia, una broma amarga, de mal gusto, porque la Organización Mundial de Boxeo (OMB), días después de que Carlos se coronara, divulgó un comunicado en el que aclaraban que el organismo jamás había aprobado ese pleito por título. 

Al margen de eso, enfocándonos en la pelea, Buitrago hizo la mejor presentación de su carrera. Y lució bien sin una gran preparación física, pues como de costumbre en aquellos tiempos, le avisaban de los combates con poco tiempo de antelación. El “Chocorroncito”, que venció a Yedras desplegó todo su arsenal técnico, arriesgó cuando debía, castigó con combinaciones de gancho, cruzado de izquierda y upper de derecha y también supo dosificarse, boxeando a la distancia en la segunda parte, usando el jab de izquierda como cuchillo cortador. 

Después de Yedras viajó a Filipinas, donde enfrentó al campeón regular de la OMB, Merlito Sabillo.  Sacó un empate con sabor a triunfo, no obstante, a Buitrago le faltó la fogosidad necesaria para noquear y terminar por convencer a los jueces. Un año después, específicamente el 1 de octubre del 2014, retó a CP Freshmart en Tailandia por el cetro mínimo de la AMB. Era un rival adecuado para la consagración del muchacho, no obstante, se guardó las manos, se obsesionó con el jab de izquierda que se le olvidó combinar. Perdió por decisión unánime. 

Otra vez, explotó

Tras la caída ante CP Freshmart, en marzo del 2015, a Buitrago le ofrecen un combate contra el excampeón mundial Mario “Dragoncito” Rodríguez. Con apenas 22 días de preparación y bajando en ese tiempo más de  15 libras para marcar 105, Carlos le pasó por encima al mexicano, incluso lo tuvo al borde del nocaut en el primer tercio del enfrentamiento, Otra vez, el “Chocorroncito” explotó, salió el peleador violento y triunfó en México, donde ganar es casi imposible para los visitantes.

Pelea de la vergüenza 

“La segunda pelea con CP Freshmart ha sido la peor de mi carrera, no sé cómo perdí”, recuerda Buitrago. Otra vez, Carlos caía por decisión unánime ante el mismo rival en su tercera oportunidad titular el 4 de febrero del 2016. ¿Cómo pudo ser posible que no tirara golpes? Se guardó las manos el nica, inexplicablemente.

Regresó Buitrago al ring el 28 de mayo de ese mismo año. Le pusieron de rival a un tipo complicado como Róger Collado, ordenado en su boxeo, de más altura, alcance y asentado en las 112 libras. Explotó Carlos y le propinó un brutal nocaut a su rival en el primer asalto. Combinaciones de gancho y cruzado de izquierda al rostro dejaron a Collado tendido en la lona, desmayado sin dar respuesta.

Pero volvió el Buitrago inestable, nuevamente, cerrando el año 2016. Le ganó al mexicano Noé Medina por puntos, arrancó el combate de forma frenética y luego cayó en la pereza, no pudo noquearlo. La bipolaridad seguía presente. Ahora tendrá el pleito más importante de su carrera, este domingo. Carlos ha enfrentado mejores boxeadores que Kyoguchi y les ganó convincentemente. El triunfo dependerá de su bravura y de que entienda lo que significa ser un retador en territorio enemigo.