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Doble Play cumple hoy 37 años y no envejece en La Primerísima. Ese trayecto para un programa deportivo funcionando sin interrupción aunque en diferentes “paradas”, podría ser un récord, pero no era esa la pretensión cuando fue puesto en marcha el 2 de enero de 1981 en La Voz de Nicaragua. Simplemente, trataba de hacer, junto con Enrique Armas, quien fue para mí, una rápida selección ante la sorpresa del director de la emisora Carlos Guadamuz, un programa de deportes diferente a lo otros, para poder competir. Nunca pensé que podíamos hacerle sombra al poderoso programa de Radio Corporación con Sucre, “El Porteño” y Carlos Reyes. Cuando estás naciendo no planeas derribar una montaña.

¿Qué fue lo diferente? No concentrarme exclusivamente en los deportes. Ocuparlos como el gran soporte del programa, pero con desvíos hacia otros temas, esencialmente cotidianos, como los precios del mercado, las telenovelas –en ese tiempo, 1981, en el único canal, lo que convertía a sus personajes en súper conocidos- con el agregado de problemas generales, bromas, discusiones, y por supuesto lo político, tan de moda… En principio, el programa, propiedad de la emisora, no tenía anuncios. Mas adelante, cuando hice una sociedad que después quedó en mi poder, decidí manejar los anuncios aplicando variantes, lo que me dio un estupendo resultado.

48 Años madrugando

Nunca pensé que Doble Play creciera tan rápida y eficazmente, y obviamente el más entusiasmado era Carlos Guadamuz. ¿Quién le iba a decir que de aquella reunión que no llegó a cinco minutos, una vez que me quitaron el Instituto de Deportes, la rareza lograría establecerse? Es por eso, que al llegar a los 37 años del programa, aunque son 48 los que tengo de entrar al trabajo a las 6 de la mañana, porque comencé en Extra con Manuel Espinoza en 1970 y seguí en Sucesos de Radio Corporación, agregando Cápsulas Deportivas con el visto bueno de Fabio Gadea y José Castillo, hasta desembocar en la 590 de Mariano Valle junto con Armando Proveedor, Evelio y Pepe en 1978, hay una inmensa satisfacción y un cariño inconmensurable de mí parte hacia Doble Play.

Mi estadía de casi un año en Puerto Rico, me permitió analizar los programas de René Molina, de Felo Ramírez, de Luis Varela, de Ángel Oliveras, y darle forma de regreso a casa a un proyecto aquí diferente. Lo clave, era evitar que envejeciera, una exigente tarea como explica Simone de Beauvoir en su grandioso libro precisamente sobre la vejez. Doble Play sigue siendo un programa muy dinámico y sin “olor a viejo” por la garantía de su actualización. Es un programa impredecible hasta para René y Miguel, y ahora Germán es parte de su futuro. Lo mejor de Doble Play han sido las huellas que ha dejado en muchos de sus escuchas. Cabalgando sobre mis propias fallas, he tratado de ser orientador. Eso me llena el alma en mi otra casa desde hace largos años, Radio La Primerísima.  

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